La **situación** actual de las personas LGBTQ+ en el **Turkmenistán** es alarmante. Recientemente, un **hombre gay**, que ha sufrido **torturas** en su país, se ha visto obligado a pedir asilo en **Francia**, donde se le ha denegado un **visa humanitaria**. Esta decisión ha encendido las alertas de varias ONGs que abogan por los derechos humanos, debido a los riesgos de **persecución** y **violencia** que enfrenta si es forzado a regresar a su país natal.
La historia de Arslan, un pseudónimo para proteger su identidad, ilustra el horror que enfrentan muchos en el Turkmenistán. Con solo **29 años**, Arslan pasó **once meses** encarcelado entre 2017 y 2018. Durante este tiempo, fue condenado por un artículo del código penal que criminaliza la **homosexualidad**. **Nueve meses** de su condena los pasó en una **colonia penitenciaria** donde experimentó brutalidades inimaginables.
En testimonios verificados, Arslan compartió que había sido **golpeado** y **violado** repetidamente por otros presos, mientras que la **administración penitenciaria** se mantenía indiferente ante su sufrimiento. Su experiencia traumática continuó con dos internamientos en **unidades psiquiátricas** en 2021 y 2022, exclusivamente a causa de su orientación sexual.
Tras escapar de esta pesadilla, Arslan se trasladó a un país que, por motivos de **seguridad**, no ha sido revelado, donde solicitó un **visa humanitaria** a Francia. Sin embargo, su solicitud fue **rechazada** a mediados de septiembre por el **Ministerio del Interior** francés, lo que generó una creciente preocupación sobre su futuro y seguridad.
«Una vida humana que necesita protección internacional»
La ONG **EQUAL PostOst** ha estado trabajando en apoyo de Arslan y ha manifestado que, de ser devuelto al Turkmenistán, corre el riesgo de ser “enviado de regreso por la fuerza”, encarcelado de nuevo y abusado. “Su situación no es una **estadística** abstracta para nosotros, sino una vida humana que necesita **protección internacional**”, enfatizó Evi Tchaïka, fundadora de la organización.
Desde el Ministerio del Interior francés, se argumenta que no se comentan “casos individuales”, aunque se asegura que se presta “una atención particular a las solicitudes basadas en el temor de persecución por orientación sexual o identidad de género”. Sin embargo, hay un llamado a que se revisen con mayor rigurosidad las decisiones que afectan a individuos vulnerables como Arslan.
EQUAL PostOst ha expresado su determinación de ayudar a Arslan a apelar esta decisión negativa. “Agradecemos a los **socios europeos** que ya han brindado apoyo, y esperamos que haya una solución justa para Arslan”, continuó Evi Tchaïka.
El régimen turkmeno y su hostilidad hacia las personas LGBTQ+
En una conversación reciente, Arslan indicó sentir un **miedo intenso** de ser capturado por los **servicios de seguridad** y deportado al Turkmenistán. “Si eso sucede, podría ser **asesinado**”, compartió con angustia. Esta situación no es única, ya que el Turkmenistán, a pesar de tener las **quintas reservas mundiales** de gas natural, carece de **libertad de prensa** y se opone ferozmente a la existencia de ONGs y medios independientes.
Organizaciones de derechos humanos como **Amnistía Internacional** y **Human Rights Watch** han denunciado el régimen represivo que persigue tanto a opositores políticos como a personas LGBT+. En los últimos años, varios activistas han sido **deportados** de regreso a Turkmenistán, donde han desaparecido sin dejar rastro, dejando a muchos en una situación desesperante.
La historia de Arslan es solo un ejemplo del sufrimiento que enfrentan tantas personas en el Turkmenistán. La presión internacional y el apoyo a los derechos humanos son esenciales para garantizar que nadie tenga que vivir en el miedo por su orientación sexual. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de proteger a aquellos que enfrentan persecuciones intolerables.

