El **Balón de Oro**, ese codiciado galardón que distingue a los más grandes del fútbol, no solo se otorga por estadísticas impresionantes o regateos que asombran a las multitudes. Se trata de una **dominancia**, una **huella** y, en efecto, de un reconocimiento a lo extraordinario dentro del deporte. En este contexto, surge la interrogante sobre si Ousmane Dembélé, quien acaba de completar la temporada más destacada de su carrera a los 28 años, merece hacerse con este trofeo durante la ceremonia programada para el 22 de septiembre en el Teatro del Châtelet.
El talento de Dembélé ha sido indiscutible, aunque durante mucho tiempo fue catalogado como un **jugador inconstante**. Sin embargo, en la temporada 2024-2025, ha logrado derribar prejuicios y demostrar su valía. Pero, ¿es el Balón de Oro un premio reservado solo para aquellos que dejan una marca a lo largo del tiempo y no solo por una temporada destacada? Este debate se ha abierto, y la expectativa es alta: ¿puede el Balón de Oro escapar de Ousmane Dembélé?
No, porque ha transformado al PSG
La opinión de Dominique Sévérac
Designar a Ousmane Dembélé como el Balón de Oro 2025 es, para nosotros, una elección evidente, que responde a dos preguntas fundamentales: ¿por qué él y no otro jugador del Paris Saint-Germain, como Achraf Hakimi o Vitinha? Y, ¿por qué Dembélé y no Lamine Yamal, Raphinha o cualquier otro según las preferencias? Al analizar la competencia interna, es crucial recordar la temporada del PSG y su punto de inflexión en enero. Antes de eso, el equipo era competitivo pero frustrante, incapaz de superar a equipos como el PSV Eindhoven o el Bayern Múnich.
Fue cuando Dembélé comenzó a marcar goles—empezando con su primer gol en la remontada contra el Manchester City y su triplete en Stuttgart—que el escenario cambió. La transformación del PSG se debe en gran medida a su desempeño, así como a su rediseño táctico por parte de Luis Enrique. Sin su impulso, la temporada del equipo podría haber continuado en la cuerda floja. Dembélé no solo anotó, sino que también fue fundamental en la final de la Liga de Campeones, donde su presión ayudó a desmantelar a la defensa del Milan, contribuyendo a una victoria contundente de 5-0.
Desde nuestro punto de vista, el PSG ha sido un equipo más completo que el Barcelona, y es vital reconocer a través de un héroe a la mejor formación del año. Aunque los catalanes cuentan con un sector ofensivo superior, su defensa ha sido imprudente, encajando siete goles del Inter en semifinales. El Balón de Oro, entonces, también es el reflejo del trabajo de un entrenador, y Luis Enrique ha demostrado ser más astuto que Hansi Flick. Por lo tanto, la respuesta a ambas preguntas es Ousmane Dembélé y el PSG. Veredicto: él es, sin duda, el Balón de Oro 2025.
Sí, porque aún no es el líder indiscutido
La opinión de Harold Marchetti
Negarle el Balón de Oro a Ousmane Dembélé no es desestimar su talento, sino recordar que el brillo de un diamante no es suficiente para coronarse. A pesar de haber tenido una temporada excepcional en 2024-2025, sumando **35 goles en 53 partidos** y mostrando una nueva eficiencia, Dembélé aún debe demostrar que puede ser el **jugador que marque la diferencia** en cada partido.
Suma estadísticas impresionantes, incluyendo dos asistencias en la final de la Liga de Campeones, lo que habla de su capacidad para cambiar el rumbo de un partido con un solo toque. Sin embargo, el Balón de Oro no solo mide el talento; también evalúa la **constancia**, la **dominio** sobre el juego y la capacidad de dejar una huella duradera en la historia. Dembélé, aunque brillante en momentos, aún no ha alcanzado ese umbral de excelencia permanente.
Su título mundial de 2018 es más honorífico que relevante, ya que fue un jugador secundario en un equipo establecido por otros ídolos. Actualmente, en la selección, vive a la sombra de Kylian Mbappé, quien es el verdadero líder del ataque. Dembélé es un **artista del fútbol**, pero aún está en la búsqueda de esa **actuación fundamental** que lo lleve del estrellato intermitente a ser el verdadero capitán de su equipo.
El Balón de Oro no solo premia el talento, sino también la **autoridad** sobre el juego. Ousmane Dembélé tiene las herramientas para alcanzar ese nivel, pero todavía le falta consolidar su estatus. Con el tiempo, si logra tomar el control de su equipo y se convierte en el líder que se espera de él, podría encontrar su lugar entre los grandes del fútbol. Por ahora, sigue siendo un notable solista, pero aún le queda camino para ser el director de la orquesta.


