
El escándalo de Susanne N.: una doctora proscrita ejerciendo bajo una identidad falsa
Las autoridades suizas han descubierto un inquietante caso relacionado con la medicina en el país. Una doctora, conocida como Susanne N., fue prohibida de ejercer tras inyectar vacunas caducadas a más de un centenar de pacientes durante la pandemia de Covid-19. Sin embargo, ha continuado trabajando en Bienne bajo la identidad falsa de Susanne E., lo que generó gran alarma y cuestionamientos sobre el sistema de vigilancia médica en Suiza.
La inyección de un vacunado peligroso
En 2021, en el contexto de la crisis sanitaria, Susanne N. administró a residentes de Schwytz vacunas que resultaron ser ineficaces. Esta acción llevó a las autoridades locales a tomar medidas drásticas, culminando en su prohibición de ejercer la medicina. Sorprendentemente, esto no fue suficiente para detener su práctica médica, ya que se trasladó a Bienne, situada a unos 150 kilómetros, para reanudar su carrera en un nuevo entorno.
Un testimonio alarmante de una ex-empleada
La situación se tornó aún más preocupante cuando Silvia, una ex-empleada de la doctora, decidió hablar sobre su experiencia. Inicialmente satisfecha con su nuevo empleo, Silvia pronto se dio cuenta de que la calidad de atención de Susanne E. dejaba mucho que desear. “La Dra. E. carecía de competencias básicas que cualquier médico debería dominar”, declaró.
Uno de los momentos más alarmantes que relató Silvia fue el diagnóstico erróneo de sus hijos. Susanne E. diagnosticó a los pequeños con dermatitis atópica cuando en realidad sufrían de escarlatina, una confusión que podría haber tenido consecuencias graves si no se hubiera buscado una segunda opinión.
La inacción de las autoridades sanitarias
Tras darse cuenta de los serios errores médicos, Silvia decidió presentar una denuncia ante el departamento de salud de Berna. Sin embargo, las autoridades no tomaron medidas, señalando que la licencia de la doctora solo estaba revocada en el cantón de Schwytz. Esto permitió a Susanne E. continuar ejerciendo en otro cantón, como Berna, dejando a los pacientes potencialmente en riesgo.
Una respuesta decepcionante
La reacción de las autoridades sanitarias ha sido criticada por Silvia y otros observadores. La respuesta a su denuncia fue que se están revisando los informes, pero no satisfizo la creciente preocupación por la seguridad de los pacientes. “¿Por qué esta mujer puede seguir ejerciendo? Los pacientes están en peligro”, se indigna Silvia.
Conclusión: un llamado a la acción
Este caso subraya la necesidad urgente de un sistema de supervisión más riguroso en el ámbito médico. No solo se trata de una profesional suspendida, sino de la salud de muchos pacientes que, al confiar en ella, podrían estar expuestos a riesgos inaceptables. La situación exige una revisión exhaustiva de la normativa que rige el ejercicio de la medicina y una respuesta eficaz para proteger a los ciudadanos.



