
La Tensión del Proceso Presupuestario en Francia
La política en Francia está en ebullición con el reciente nombramiento de Sébastien Lecornu como nuevo Primer Ministro. Este cambio ha generado un aluvión de discusión y especulación en torno a la composición del nuevo gobierno y la influencia que tendrá en la aprobación del presupuesto de 2026. A medida que el Parlamento se prepara para discutir el presupuesto, el tiempo se convierte en un factor crítico. La situación es precaria y muchos diputados están sumamente preocupados acerca de las implicaciones que tendrá este nuevo gobierno en su capacidad para cumplir con los plazos establecidos por la Constitución.
XOSE BOUZAS / Hans Lucas via AFP
El hemiciclo de la Asamblea Nacional, 2 de octubre de 2025
POLITIQUE – Estos son los B-days, los días del **Presupuesto**. Un tema que ha acaparado la atención pública ha sido reemplazado por cuestiones de **casting**: la **dimisión** y posterior **renominación** de **Sébastien Lecornu**, junto con interrogantes sobre la composición de su gobierno, que fue anunciado muy tarde este domingo.
A pesar de las diferencias manifiestas en el seno de su propia familia política en relación con el nuevo gobierno, el raporteur general del presupuesto, Philippe Juvin, se muestra optimista: “La buena noticia es que se ha nombrado a un Primer Ministro, lo que le permite presentar un presupuesto”. Esta afirmación refleja la urgencia del asunto. France necesita un presupuesto para el 31 de diciembre de 2025 para respetar los plazos de examen de 70 días estipulados en la Constitución, lo que significa que el texto debe ser presentado en esta primera semana de octubre.
El Desafío del Presupuesto: Tres Escenarios Posibles
La situación es compleja y se presentan varios escenarios en torno al proceso de aprobación del presupuesto. Aquí exploramos tres opciones relevantes:
Opción 1: Los plazos se cumplen in extremis
En el primer escenario, tras la formación del gobierno, se programaría un consejo de ministros para el 14 de octubre. Durante esta reunión, se presentaría el proyecto de ley de finanzas (PLF). Esto permitiría que el texto se envíe a la Asamblea Nacional para su debate en la comisión de Finanzas. Éric Coquerel, presidente de la Comisión de Finanzas, confía en que se puedan empezar a trabajar en el proyecto ese mismo martes, incluso con la posibilidad de audiciones nocturnas o de fin de semana para cumplir con los plazos. Si todo sale como se espera, el texto podría ser finalmente adoptado y enviado al Senado, donde seguiría un proceso similar.
Opción 2: Censura de Lecornu o disolución de la Asamblea
El segundo escenario contempla que Sébastien Lecornu termine siendo censurado por la Asamblea. En este caso, el presidente Emmanuel Macron podría optar por disolver la Asamblea Nacional o nombrar a un nuevo Primer Ministro. En cualquiera de estos casos, los tiempos para la evaluación del PLF serían insuficientes. La ley orgánica sobre las finanzas públicas prevé dos soluciones. Una de ellas sería recurrir a un proyecto de ley especial, que permite al Estado seguir recaudando los impuestos hasta que se adopte un presupuesto «oficial».
Otra opción sería solicitar al Parlamento que adopte solo la parte I (los ingresos) del proyecto de ley para evitar una parálisis, dejando la parte de gastos para más adelante.
Opción 3: El Parlamento no logra adoptar el presupuesto
El tercer escenario es más sombrío: si el Parlamento debate el PLF e introduce tantas enmiendas que finalmente no puede llegar a un acuerdo, esto puede obligar al gobierno a recurrir a la ley especial. Esto ocurriría, por ejemplo, si el Parlamento excede el límite de 70 días para el examen del presupuesto. En este caso, la ley orgánica permite que el gobierno implemente medidas a través de una ordenanza, a pesar de que esta opción es potencialmente polémica y ha generado ya tensiones en el ámbito político.
El Rassemblement National ha expresado su preocupación sobre esta posibilidad, advirtiendo que el uso de órdenes podría llevar a una falta de control por parte del Parlamento sobre las decisiones del gobierno.
La situación actual en torno al presupuesto de 2026 es un campo minado político. La presión sobre Sébastien Lecornu y su gobierno es considerable, y el cumplimiento de los plazos es más crucial que nunca. La eficacia con la que logren trabajar juntos los diferentes partidos, así como la capacidad del nuevo Primer Ministro para maniobrar entre las tensiones existentes, será fundamental para el futuro político de la nación.
La complejidad del proceso presupuestario en Francia destaca la fragilidad de la estabilidad política. Una mala gestión en este ámbito podría tener repercusiones no solo para el gobierno actual, sino también para el futuro político del país, mientras los ciudadanos esperan ansiosamente ver cómo se desarrollan los acontecimientos en los próximos meses.





