La reciente propuesta del **gobierno** francés para reducir el déficit del sistema de **salud** ha generado una amplia discusión sobre el futuro de la **cobertura sanitaria** en el país. Con un plan de **ahorro** de 43,8 mil millones de euros, el primer ministro François Bayrou ha señalado que las mediciones en el ámbito de la salud aportarán unos 5,5 mil millones de euros en recortes. El temor a un descontrol en las cuentas de la **Seguridad Social** podría llevar el déficit a 10 mil millones de euros para 2026, lo que justificó la implementación inmediata de varias **medidas** por parte de la **Caisse nationale d’Assurance maladie** (Cnam), que ya ha puesto en marcha un plan de 60 medidas que promete ahorrar 3,9 mil millones.
Una de las propuestas más controvertidas del gobierno es el **incremento** de la franquicia anual sobre los medicamentos, que pasaría a ser de **100 euros**. Esta medida busca “responsabilizar” a los asegurados; sin embargo, ha generado inquietud en la población.
La ministra de Trabajo y Salud, Catherine Vautrin, ha propuesto que los pagos se realicen “directamente en el mostrador” de las oficinas de farmacia, lo que podría alterar la dinámica de acceso a los fármacos para muchos ciudadanos.
Otra de las medidas abordadas afecta a las **afecciones de larga duración** (ALD). En este contexto, el primer ministro ha destacado que el **20%** de la población francesa está catalogada como paciente con ALD, en contraposición al **5%** de la población alemana, lo que ha suscitado dudas sobre la salud pública. Bayrou ha cuestionado si existe realmente una diferencia en el estado de salud entre ambos países, sugiriendo que podrían existir **diferencias** en los criterios de diagnóstico y tratamiento.
Frente a este escenario, la **Seguridad Social** teme que la proporción de pacientes con ALD pueda llegar al **26%** en los próximos diez años. Para abordar esta problemática, se está considerando eliminar el reembolso del **100%** de los medicamentos que no están directamente relacionados con la enfermedad. “La idea de que **es gratis** y que **tenemos derecho** a ello es perjudicial”, afirmó Catherine Vautrin, abogando por una **responsabilidad** compartida en el acceso a la atención sanitaria. Esta medida enfatiza la necesidad de revisar el estatus de ALD para aquellos pacientes en los que ya no es estrictamente justificado.
« Las derivaciones » de los certificados de enfermedad
Otro aspecto del plan de ahorros es la revisión de los **certificados de enfermedad**, que el gobierno considera también objeto de **derivaciones**. Según datos de la **Seguridad Social**, ha habido un **incremento del 27,9%** en la tasa de certificados entre 2019 y 2023. Según Bayrou, un análisis de los certificados de enfermedad que superan los **dieciocho meses** revela que el **50%** de estos no estarían justificados.
Por lo tanto, se plantea la posibilidad de que los trabajadores puedan reintegrarse a su puesto luego de treinta días de ausencia sin la necesidad de consultar al **médico de trabajo**. Esta decisión recaerá en manos del médico general o de un especialista, excluyendo las enfermedades laborales y accidentes de trabajo. Esta propuesta está parcialmente motivada por la falta de **médicos de trabajo** disponibles, lo que ha llevado a la administración a reconsiderar cómo gestionar las **ausencias laborales** prolongadas.
El entorno de la salud en Francia atraviesa una clara fase de transformación, y las nuevas medidas propuestas tienen el potencial de cambiar no solo la forma en que los pacientes acceden a la atención médica, sino también cómo se concibe la cobertura sanitaria en el futuro. La necesidad de encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad económica del sistema y la garantía de atención adecuada para todos los ciudadanos es más crucial que nunca. Con estas propuestas, el gobierno busca abordar ciertos problemas estructurales, aunque la respuesta de la población y la efectividad de estas medidas será clave en la evolución del sistema de salud francés.

