Sébastien Lecornu, primer ministro de Francia, ha hecho su primera declaración *significativa* desde su nombramiento. En un comunicado reciente, anunció la **supresión de dos días festivos**, una medida previamente sugerida por su antecesor, François Bayrou. Esta decisión demuestra su intención de responder a las inquietudes de los ciudadanos y de abordar temas importantes en el ámbito del trabajo y la fiscalidad.
Durante una conversación con varios periodistas de la prensa local, Lecornu expresó: «J’entends ce que disent nos concitoyens: ils veulent que le travail paie». Estas palabras reflejan su disposición a escuchar a los ciudadanos y a actuar en consecuencia. Además, enfatizó que la **justicia fiscal** y la **repartición del esfuerzo** son aspectos que deben ser revisados, lo que subraya su enfoque en la **gobernanza inclusiva**.
El nuevo primer ministro, quien se ha mostrado crítico con la anterior gestión, dejó claro que cualquier cambio en la **fiscalidad** debe estar cuidadosamente evaluado, ya que impactará en el **empleo** y en las **empresas**. Al respecto mencionó: «Ce débat doit permettre d’ouvrir une réflexion sur le rapport que l’on a au travail». Esto indica un deseo de reformar y rediseñar la relación entre el trabajo y la economía nacional.
A pesar de sus afirmaciones en torno a la supresión de días festivos, Lecornu destacó que será necesario encontrar otras **fuentes de financiación**. Este análisis profundo podría ser clave para el sostenimiento de las cuentas del Estado, y enfatizó que su estrategia se basa en el “dialogue avec les partenaires sociaux” y en la ***democracia social***. Esta apertura al diálogo es un indicativo de su enfoque colaborativo en la política.
Una « discusión moderna y franche » deseada con el PS
Otro aspecto relevante de su discurso fue su intención de llevar a cabo una «discussion parlementaire moderne et franche», fundamentada en el respeto y la colaboración, con el Partido Socialista (**PS**), los Ecologistas y el Partido Comunista. Este intento de cooperación se hace esencial para salir de la actual *parálisis presupuestaria* que enfrenta el país.
Lecornu agregó: «Cette gauche républicaine dont on connaît les valeurs doit s’émanciper de La France insoumise», refiriéndose a la importancia de mantener una **discusión constructiva**, mientras que criticar a quienes eligen el **desorden** por encima del diálogo. Aún más, expresó su disposición a discutir con el **Rassemblement National** (RN) en la Asamblea Nacional, enfatizando que rechazar el diálogo con representantes electos por una porción significativa de los franceses resultaría “sin sentido”.
El principal objetivo que se ha propuesto Lecornu es iniciar consultas con las partes interesadas «dès la semaine prochaine» para llevar a cabo un “gran acto de **descentralización**”. Este enfoque está destinado a ofrecer más **libertad local** y a clarificar el papel del Estado en la *nueva normalidad política* que demanda la ciudadanía. En este sentido, recordó que estos cambios deberían haberse abordado tras el gran debate que ocurrió post-crisis de los **Gilets Jaunes**, que evidenció la necesidad de actuar en función de las demandas sociales.
La llegada de Sébastien Lecornu al puesto más alto del ejecutivo muestra un aparente cambio de rumbo en la política francesa. Con su enfoque en la escucha activa, la ***colaboración*** y la *responsabilidad*, se presenta como un líder preparado para impulsar una reforma que responda a los **desafíos económicos** y sociales que enfrenta su país. La manera en que manejará los **diálogos políticos** y la **gobernanza local** podría ser crucial para definir el futuro de Francia en los próximos años.


