
Tres palabras que, como directivo, podrían hacerte chapotear en las axilas esta semana: ‘¡Habla, habla, habla!’ Por supuesto, es agradable recibir una lluvia de elogios después. Sin embargo, el “éxito” no dice mucho sobre la calidad de su discurso. Marije, la experta en oratoria, da los consejos de oro. “Pregunta nuevamente después de una semana cuál fue tu mensaje”.
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