
Pourquoi déteste-t-on la coriandre?
La coriandre, connue aussi comme Coriandrum sativum, es una planta fascinante que genera opiniones polarizadas. Mientras que muchos la adoran, otros la odian profundamente. Esta división va más allá de un simple gusto personal; hay factores genéticos y culturales que juegan un papel crucial en esta aversión.
La coriandre: más que una yerba
Esta hierba pertenece a la familia de las Apiáceas y se utiliza en diversas culturas como especia, vegetal o incluso en perfumería. Su aroma fuerte y distintivo puede ser una delicia para algunos, pero un verdadero tormento para otros. Aquí es donde entra el debate sobre la razón detrás de esta aversión.
Variante genética: el papel de los genes
Investigaciones científicas han revelado que la percepción del sabor de la coriandre tiene un componente genético. Según un estudio canadiense realizado en 2012, la aversión hacia esta hierba se puede atribuir a variantes en los genes que afectan los receptores olfativos, específicamente el gen OR6A2. Este gen está relacionado con la percepción de ciertos olores que muchos asocian con el sabor “a jabón”, lo que puede explicar por qué algunas personas no pueden soportar su sabor.
La ciencia detrás del sabor
Los estudios han demostrado que los individuos que tienen una versión particular del gen OR6A2 son más propensos a experimentar aversión hacia la coriandre. Esto significa que la repulsión no es una simple cuestión de preferencias en el paladar, sino que está arraigada en la biología de cada persona.
Diferencias culturales en la percepción
Aparte de la genética, la cultura juega un papel importante en la apreciación de la coriandre. Un análisis de otra investigación canadiense también en 2012 mostró que la tasa de aversión a la coriandre varía significativamente entre diferentes poblaciones.
Estadísticas de aversión
En un estudio que incluyó a 1,639 jóvenes adultos de entre 20 y 29 años, las cifras fueron las siguientes:
- 21 % de los asiáticos del este no les gustaba la coriandre.
- 17 % de los caucásicos presentaron aversión.
- 14 % entre personas de origen africano.
- 7 % entre sudasiáticos.
- 4 % de los hispánicos.
- 3 % de quienes eran originarios del Medio Oriente.
Estas estadísticas muestran claramente que las diferencias culturales y genéticas influyen en la forma en que se percibe la coriandre.
Conclusión
La aversión hacia la coriandre es un fenómeno complejo que combina genética y cultura. Para algunos, representa un ingrediente esencial en la cocina, mientras que para otros puede ser un desagrado incluso en la comida. Al fin y al cabo, lo que uno adora, otro lo detesta, y esa diversidad es lo que hace que la experiencia gastronómica sea tan rica e interesante. Así que, la próxima vez que te enfrentes a un plato que lleve coriandre, recuerda que tu reacción puede estar escrita en tus genes.




