
Sonrojarse: uno rara vez lo hace, mientras que el otro se pone rojo como una boya en la cabeza al más mínimo. En muchos casos, las situaciones vergonzosas y la comida picante son los responsables, pero ¿también juega un papel una copa de alcohol? ¿Por qué vemos tan rojo cuando bebemos una copa de vino o una pinta? El periodista científico de HLN, Martijn Peters, explica.
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