
¿Por qué Big Oil no podrá mantener su dominio en el mercado del petróleo crudo?
Un giro inesperado en el mercado
John D. Rockefeller, el pionero de la industria petrolera moderna, utilizó tácticas engañosas para desestabilizar a sus competidores, un método que él denominó “un buen sudor”. Sin embargo, en el último año, las acciones de las empresas petroleras han experimentado un aumento a pesar de la caída en el precio del crudo. Este fenómeno ha llevado a algunos inversores a creer en un cambio de paradigma. Sin embargo, la realidad sugiere que este dominio podría estar llegando a su fin.
La caída de los precios y el efecto en Big Oil
En 2022, los precios del petróleo, representados por el West Texas Intermediate (WTI) y el Brent, disminuyeron casi un 20%. A pesar de esto, las acciones de las mayores compañías internacionales de petróleo, como Exxon Mobil, Chevron y Shell, aumentaron entre un 4% y un 18%. Este fenómeno inusual ha provocado un escepticismo entre algunos analistas, que piensan que tal desempeño no es sostenible en el largo plazo.
La disciplina de costos: un legado de Rockefeller
La actual administración de las empresas petroleras refleja el enfoque meticuloso de Rockefeller en el control de costos. Hoy en día, los ejecutivos de la industria buscan ahorrar miles de millones, a menudo a través de despidos masivos. Por ejemplo, Chevron y Shell han anunciado recortes de hasta el 20% en su fuerza laboral. Esta disminución en el gasto permite a las compañías compensar, en cierta medida, el impacto de los precios bajos de las materias primas.
Flujo de caja libre: una luz en la oscuridad
A pesar de los retos, se espera que las cinco principales compañías petroleras generen un flujo de caja libre de casi 96 mil millones de dólares en 2025, cuando el WTI promedie alrededor de 65 dólares por barril. Este valor se asemeja a las cifras del auge del petróleo en 2008, cuando el WTI promedió más de 99 dólares. Este flujo de caja permite a las empresas aumentar los dividendos y mantener programas de recompra de acciones, manteniendo así la confianza de los inversores.
La percepción de los combustibles fósiles
La percepción pública sobre los combustibles fósiles ha mejorado en comparación con hace cinco años, lo que ha incentivado a más inversores a considerar las acciones de las grandes petroleras, incluso en tiempos de precios deprimidos. Además, las empresas han utilizado las ganancias inesperadas de 2021-2023 para reducir deudas, creando un colchón financiero que les permite mantenerse a flote.
El futuro incierto
Sin embargo, esta estrategia de disciplina de capital y reducción de deuda no es sostenible indefinidamente. Hasta ahora en 2023, el WTI ha promediado solo 58 dólares por barril, lo que es significativamente inferior a los 75 dólares de principios de 2025. Este escenario se complica aún más por la caída de los precios del gas natural y los márgenes de refinación y productos químicos más débiles.
Conclusión
Dado este contexto, es difícil prever cómo Big Oil podrá mantener su rendimiento superior en un mercado que, como se espera, continuará enfrentando dificultades. La incapacidad para sostener este impulso podría llevar a un ajuste necesario en el sector, especialmente con la llegada de 2026 y más allá. Las acciones de las empresas están bajo una presión creciente, y el futuro del petróleo crudo parece incierto.
