
Con suerte, a Donald Trump le encantan los kiwis. Porque si bloquea el Canal de Panamá por ira, él y el consumidor belga corren el riesgo de perderse esa bomba de vitamina verde de Nueva Zelanda. Y muchos bienes de nuestra vida cotidiana pasan por la franja de agua que Trump quiere recuperar: “Sin el Canal de Panamá, el comercio marítimo mundial estaría en ruinas”.
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