El Delirio Global sobre la Crisis Energética de Irán
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha estado marcada por serias equivocaciones por parte de los involucrados. Sin embargo, el verdadero peligro radica en la ilusión sobre la magnitud de la crisis energética resultante.
La Imposibilidad de un “Ganador”
Con seis semanas de conflicto, es ilusorio pensar que alguna nación, o cualquier otra, pueda emerger como “ganadora”. Incluso con un alto el fuego y la reanudación del flujo de buques a través del Estrecho de Ormuz en las próximas semanas, una crisis energética global está prácticamente asegurada.
Desmitificando las Ilusiones
Lo que se necesita para evitar agravar una mala situación es un pensamiento claro por parte de gobiernos, corporaciones y consumidores.
La Primera Ilusión: Reapertura del Estrecho
Una creencia común es que la reapertura del Estrecho de Ormuz solucionará los problemas actuales con el suministro de petróleo crudo y productos refinados. Esta percepción es errónea y simplista.
La Segunda Ilusión: Racionalidad en el Gobierno de EE. UU.
Algunos piensan que la administración de Donald Trump actúa de manera racional y considera el daño económico que está causando a aliados en el Golfo, Europa y Asia. Sin embargo, esta expectativa revela un desconectado análisis de la situación.
La Tercera Ilusión: Crisis de Precios vs. Crisis de Suministro
Es un error pensar que la crisis se centra en los precios del petróleo crudo. En realidad, enfrentamos una emergencia en el suministro de productos refinados, especialmente para las naciones que importan combustible.
La Cuarta Ilusión: Políticas a Corto Plazo
Confundir políticas de interés propio a corto plazo como soluciones viables es un grave error. Por ejemplo, la decisión de China de cesar las exportaciones de combustibles refinados podría garantizar su suministro interno, pero también podría tener consecuencias negativas para sus vecinos en Asia.
Reconociendo la Escala de la Crisis
Existen señales alentadoras de que algunos gobiernos están comenzando a reconocer la magnitud de la crisis. Australia, por ejemplo, ha asegurado importaciones de combustible de Japón y Singapur a cambio de compromisos para mantener el suministro de carbón y GNL. Sin embargo, queda la pregunta de cuán preparados estamos para enfrentar una pérdida sostenida de alrededor de 12 millones de barriles por día de crudo y productos refinados.
Durante la pandemia de COVID-19, los precios y la demanda cayeron drásticamente. Pero el actual shock es más preocupante debido a un problema de suministro, lo que ha llevado a un aumento significativo en los precios.
Factores Críticos a Considerar
- Cierre del Estrecho de Ormuz: Este sigue prácticamente cerrado para la mayoría de las embarcaciones.
- Negociaciones Fallidas: Cualquier intento de negociar un alto el fuego y reabrir el estrecho ha fracasado hasta ahora.
Escenarios Futuros
Donald Trump tiene, efectivamente, tres opciones:
- Retirarse del conflicto: Intentar dar una imagen de victoria.
- Escalar el conflicto: Lo que podría resultar en daños masivos a la infraestructura energética del Golfo y una crisis energética global.
- Aceptar un alto el fuego: Una negociación que podría terminar siendo más beneficiosa para Irán de lo que existía antes del inicio del conflicto.
La tercera opción es, posiblemente, la menos dañina para la economía mundial, pero parece la menos probable dada la retórica actual.
Conclusiones
El impacto de reducir la demanda global de crudo y productos refinados en un 10% no se distribuirá equitativamente. Los países más pobres de Asia y África sufrirán primero. En lugar de centrarse en intereses nacionales, los gobiernos deben colaborar para gestionar esta crisis.
Es imperativo que se reconozca la gravedad de la situación. La administración de EE. UU. y su presidente parecen desconectados de la realidad, afectando así a los intereses de sus aliados tradicionales. Las secuelas de esta crisis, incluyendo la inflación y el desempleo, comenzarán a sentirse con fuerza en los próximos meses.
Reflexiones Finales
Es evidente que el mundo enfrenta un desafío significativo que exige una acción conjunta y un enfoque racional. La crisis energética de Irán no es solo un problema regional; es un reto global que podría tener repercusiones en economías en desarrollo y desarrolladas por igual.
