
ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP
Donald Trump a présenté lundi 29 septembre son plan en vingt points pour la bande de Gaza, aux côtés de Benjamin Netanyahu.
GAZA – Inmediatamente calificado de “**histórico**” y ampliamente aclamado en el ámbito internacional, el plan de Donald Trump para Gaza podría quedar como una simple declaración. Mientras el presidente estadounidense dejó “**tres o cuatro días**” al Hamas para responder a su propuesta avalada por Israel, el movimiento palestino ha expresado reservas sobre el contenido del texto y ha solicitado, este **miércoles 1 de octubre**, poder realizar algunas modificaciones.
Al día siguiente de su presentación por parte de Trump desde la Casa Blanca, acompañado por el primer ministro israelí Netanyahu, un alto funcionario del Hamas advertía a través de la **BBC** sobre un acuerdo que “**sirve los intereses de Israel**” y “**ignora los derechos de los palestinos**”.
Entre los principales puntos de conflicto está el **desarme** del Hamas y de otras facciones palestinas. “Originalmente, el plan pedía al Hamas que renunciara a sus armas ofensivas, es decir, que destruyera los **túneles** de ataque y los armamentos pesados. Ahora, lo que Israel exige es un desarme total, incluyendo armas ligeras como los **kalashnikovs**. Para el Hamas, esto equivaldría a una **rendición**”, explica Hugh Lovatt, investigador principal del **Consejo Europeo de Relaciones Exteriores**, un think tank basado en Berlín.
Este aspecto es crucial para el Hamas, que busca modificarlo antes de aceptar el acuerdo. “Hace un año, el Hamas nunca habría comenzado una discusión sobre un desarme, ni siquiera parcial. Ha habido una **evolución real**, pero se enfrenta a las demandas maximalistas de Israel”, indica Lovatt.
“**Zonas grises**”
Más allá del desarme, el Hamas exige claridad sobre la **retirada** de las tropas israelíes del territorio palestino. Según el plan presentado por Trump, las fuerzas israelíes se retirarán tras la liberación de los **otages** y de aproximadamente 250 prisioneros palestinos. Sin embargo, Benjamin Netanyahu ha insistido en que el ejército israelí podría seguir presente en ciertas partes de Gaza, lo que resulta preocupante para el Hamas, ya que el acuerdo prevé la creación de una **zona de amortiguamiento** en la frontera entre el sur de Gaza y Egipto, sin especificar quién la administrará.
Finalmente, el plan estipula que todos los otages deben ser liberados de una sola vez. “Hasta ahora, los planes aceptados por el Hamas han sido a etapas, para garantizar el retiro del ejército israelí y la entrada de ayuda humanitaria”, recuerda Leila Seurat, investigadora en el **Centro Árabe de Investigación y Estudios Políticos** de París.
De acuerdo con los expertos, el plan tampoco avanza en la dirección de un reconocimiento del **Estado de Palestina**. Este reconocimiento está condicionado a una reforma de la **Autoridad Palestina** y a la desmilitarización del Hamas. “Estas condiciones no están claramente definidas, lo que le da a Israel la oportunidad de explotar estas ‘**zonas grises**’ para oponerse a la soberanía palestina”, critica Lovatt.
Por su parte, Leila Seurat considera que este plan “**entierra la idea de una solución de dos Estados**”, ya que separa Gaza del resto de Palestina, estableciendo una gobernanza extranjera. “Esto pone de relieve el **discurso dual** de las diplomacias occidentales y árabes, que dicen estar a favor de la solución de dos Estados mientras respaldan este plan”, añade.
La presión de los palestinos y de los países árabes
Sin embargo, tras dos años de intensas ofensivas israelíes que han dejado más de **66,000 muertos** en el lado palestino y una **hambruna** declarada en Gaza, la negativa del Hamas aún no está asegurada. Según Hugh Lovatt, “**la presión de los países árabes y de la población palestina**” podría obligar al movimiento a aceptar el acuerdo. En este contexto, ocho naciones -Egipto, Jordania, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Indonesia y Pakistán- han elogiado los “**esfuerzos sinceros**” de Trump por “**encontrar un camino hacia la paz**”. Dentro del propio Hamas, algunos miembros abogan por un acuerdo, mientras que una “**rama más radical**”, con base en Gaza, aboga por una guerra sin fin contra Israel.
El movimiento se encuentra debilitado tras la **eliminación** por parte de Israel de varios de sus líderes, incluido el jefe Yahya Sinouar. Además, no puede contar con el respaldo de antiguos aliados en la región, como Irán y **Hezbollah**, que también están en crisis. En este contexto, “el Hamas podría pensar que este es el mejor acuerdo que pueden esperar de Estados Unidos e Israel”, sugiere Lovatt. “Tal como se presenta, el plan es difícil de aceptar para el Hamas, pero eso no significa automáticamente que lo rechacen”, concluye el experto.


