El **huracán Melissa** ha tocado tierra este martes en el suroeste de Jamaica, trayendo consigo vientos que alcanzan casi los **300 km/h**. Esto la convierte, sin duda, en la **tormenta tropical más poderosa del mundo en 2025**, según datos de la **Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA)**. La intensidad de este fenómeno natural podría justificar que el nombre “Melissa” sea retirado de la lista de nombres de la **Organización Meteorológica Mundial (OMM)**.
Todas las **tormentas** llevan nombres, siempre y cuando estén acompañadas de **lluvias torrenciales** y sus vientos superen los **119 km/h**. La OMM explica en su página web que nombrar las tormentas es “el método más rápido para difundir alertas y concienciar al público”. Asignar nombres a las tormentas también ayuda a prevenir confusiones entre meteorólogos, medios de comunicación y organismos de gestión de emergencias.
Procedimientos Estrictos para Nombrar Tormentas
La denominación de las tormentas sigue reglas estrictas que varían según la región del mundo. En el **Atlántico** y en el **hemisferio Sur**, los huracanes y ciclones se nombran de forma **alfabética**, alternando nombres masculinos y femeninos según una lista establecida por la OMM. Cada nombre corresponde a una letra, y esta lista se reutiliza cada seis años.
Sin embargo, cuando una tormenta resulta ser especialmente **mortal** o **devastadora**, su nombre se retira el año siguiente y se reemplaza por otro que comience con la misma letra. Debido a los daños ya causados por el huracán Melissa, que ha dejado hasta ahora siete muertos, es muy probable que su nombre sea borrado de la lista. El año pasado, tres nombres fueron retirados: **Beryl** (con al menos 63 fallecidos), **Helene** (con más de 250 muertos) y **Milton** (con al menos 45 vidas perdidas).
El nombre “Melissa” ya había sido utilizado en **tormentas tropicales** en los años 2019, 2013 y 2007. Este nombre reemplazó a **Michelle**, que fue retirado después de un huracán de categoría 4 que dejó 17 muertos en el Caribe en 2001.
Si bien las tormentas, huracanes y ciclones han sido nombrados desde hace mucho tiempo, su denominación solía ser **aleatoria**. Con el avance de las **predicciones meteorológicas**, los científicos comenzaron a utilizar “nombres cortos y distintivos” para facilitar la comunicación con las estaciones meteorológicas, explica la OMM. Inicialmente, se asignaron nombres femeninos a los fenómenos naturales a mediados del siglo XX. No fue sino hasta 1979 que se implementó una alternancia con nombres masculinos.
Para seleccionar un nuevo nombre, la OMM considera diferentes factores. Este debe ser **corto** para facilitar la comunicación, debe ser fácil de pronunciar y comprensible en diferentes idiomas, así como representativo de la región donde ocurre el fenómeno climático. Por ejemplo, en el **Atlántico Norte** y en el **Caribe**, se prefieren nombres en inglés.
