
En Weerdinge hay un nuevo proyecto en marcha. Donde todavía pastan las ovejas, Kay Krijnen (39) y Sabijn Peeters (44) quieren crear un bosque de alimentos. Un lugar donde crecen verduras, frutas y flores, y donde la naturaleza y las personas se fortalecen mutuamente. Pero antes de plantar el primer árbol, hay un desafío: hay que comprar la tierra agrícola.
Kay y Sabijn no son novatos en lo que respecta a los bosques alimentarios. En Valthe fueron anteriormente los directores de Food Forest Valthe. Ahí empezó el amor por los bosques alimentarios. “¿Por qué deberíamos comer frijoles de Egipto cuando crecen a la vuelta de la esquina?” Krijnen se ríe. Sin embargo, ha llegado el momento de afrontar un nuevo desafío en Weerdinge, donde vivirán con su hija Juno.
Según Peeters, el futuro bosque alimentario de Weerdinge no será un lugar donde se cultive un solo cultivo. “Queremos crear un lugar donde todo se refuerce mutuamente”, explica. “Piense en los cerezos, las frambuesas, los caquis y los perales. Ese es el poder de un bosque alimentario. Siempre hay algo que recoger, siempre hay rendimiento”.
El plan comienza con la compra de 1,5 hectáreas de terreno agrícola. Pero no será propiedad privada. “Queremos transferir el terreno a la fundación. Gente por la Tierra“, dice Peeters. “Esta fundación gestiona tierras y granjas y siempre están disponibles para una agricultura saludable. No hay parques de vacaciones ni campos solares, sino un lugar donde la naturaleza pueda desarrollarse y donde la gente pueda cosechar alimentos saludables”.
Para que esto sea posible, Krijnen y Peeters han puesto en marcha una campaña de financiación colectiva. ¿El objetivo? Recaudar 100.000 euros. “Buscamos mil personas que quieran aportar 100 euros cada una”, afirma Krijnen. El dúo ha recorrido un largo camino. “Ya hemos recaudado unos 50.000 euros, por lo que estamos a medio camino”.

