El recientemente **investido presidente polaco**, Karol Nawrocki, asume el cargo después de una victoria electoral ajustada, obteniendo el **50,89%** de los votos en la segunda vuelta de las elecciones, que tuvo lugar el 1 de junio. Su rival, el candidato pro-europeo **Rafal Trzaskowski**, quedó en segundo lugar, lo que representa un grave revés para la coalición pro-UE que había estado en el poder durante casi dos años.
Karol Nawrocki, respaldado por el partido de oposición **Derecho y Justicia** (PiS), es un **historiador nacionalista** especializado en crimen y un neófito en política. No es extraño que su trayectoria, marcada por la admiración hacia **Donald Trump**, lo haya llevado a convertirse en una figura controvertida en la política polaca. Este miércoles, Nawrocki prestó juramento ante las dos cámaras del Parlamento, tras lo cual tuvo lugar una ceremonia religiosa.
Su lema de campaña, **”Polonia primero, los polacos primero,”** ha resonado en el electorado, pero también ha generado tensiones, especialmente en relación con el gran número de **refugiados ucranianos** en Polonia. Nawrocki ha criticado al gobierno ucraniano por no mostrar la debida gratitud hacia Polonia, acusando al presidente Volodymyr Zelensky de ser “insolente”.
A pesar de estos comentarios, tras una conversación telefónica reciente con Zelensky, Nawrocki reafirmó el apoyo a Ucrania, aunque se mostró firmemente en contra de su adhesión a la **OTAN**. También ha cuestionado las ayudas brindadas a los **refugiados** ucranianos en el país, lo que lo coloca en una posición difícil en el contexto de la política internacional.
Durante su discurso de investidura, Nawrocki destacó la necesidad de los polacos de asumir un papel central en la defensa del flanco oriental de la OTAN. “Es nuestra responsabilidad, como polacos, construir ese frente”, afirmó, dejando claro que este será uno de los ejes de su presidencia.
Una figura polémica
Nawrocki, padre de tres hijos, ha visto su campaña manchada por varios **escándalos** relacionados con su pasado. Los medios han reportado que adquirió un apartamento a través de una transacción calificada de “opaca” por críticos y observadores.
El sitio de noticias ***Onet.pl*** ha publicado investigaciones que afirman que estuvo involucrado en la **explotación de trabajadoras sexuales** en un hotel de Sopot hace más de veinte años. Nawrocki ha desmentido estas acusaciones, calificándolas de “un montón de mentiras”.
Un autor oculto
Originario de **Gdansk**, Nawrocki también es autor de varios libros, incluido uno bajo el seudónimo **Tadeusz Batyr**, que salió a la luz en 2018. Este libro aborda la vida de un **ganster** de la era comunista, Nikodem Skotarczak. Curiosamente, en una aparición televisiva, un individuo que se hizo pasar por Batyr fue revelado como Nawrocki mismo, lo que desató aún más controversia.
Desde 2021, ha estado dirigiendo el **Instituto de la Memoria Nacional** (IPN), cuya misión es investigar los crímenes del nazismo y el comunismo. Sus investigaciones se centran en la **oposición anticomunista** polaca y en la historia del crimen organizado durante el régimen comunista.
¿Vínculos con el crimen organizado?
Además de lo anterior, Nawrocki ha sido acusado de tener **vínculos** con criminales y grupos neonazis. Sin embargo, ha calificado tales acusaciones de “manipulación” y ha insistido en que sus contactos han sido limitados y solo con fines laborales. “Nunca he expresado una opinión favorable sobre el nazismo”, ha declarado.
Durante su campaña, enfatizó la importancia de mantener la **soberanía polaca** y se opuso a cualquier transferencia de competencias a la Unión Europea. En su discurso de investidura, reafirmó su deseo de ser “la voz de aquellos que quieren una Polonia soberana dentro de la UE”.


