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Desde enero 2025, una publicación viral pretende revelar nuevos efectos secundarios graves del **vacuna contra el Covid-19** desarrollada por Pfizer. Sin embargo, esta lista, ampliamente compartir en redes sociales, carece de **fuentes confiables**. La empresa desmiente haber publicado tal información, y las **autoridades sanitarias** no encuentran ningún rastro de ello.
Desde comienzos de este año, ha circulado una **rumor persistente** en línea que indica que Pfizer habría publicado en agosto de 2024 una nueva lista de efectos secundarios graves relacionados con su vacuna contra el Covid-19. Entre las afecciones mencionadas están la “**insuficiencia cardíaca**”, el “accidente cerebrovascular” y la “muerte súbita”. Este documento, que supuestamente ha sido compartido miles de veces en **redes sociales**, no existe. Cuando fue interrogada por la agencia **France-Presse (AFP)**, la firma farmacéutica negó categóricamente ser la autora de dicho comunicado.
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Estos mensajes virales, que comenzaron a circular en X (anteriormente **Twitter**) desde el 23 de febrero, también han sido replicados en **Facebook**, a menudo traducidos a varios idiomas (inglés, alemán, eslovaco, checo, croata). Afirman que Pfizer habría reconocido los riesgos graves asociados con su vacuna **Comirnaty** en un comunicado emitido en el verano de 2024. No obstante, no existe ningún documento oficial que contenga dicha lista.
Los reguladores no han encontrado dicho documento
En un correo electrónico enviado a AFP el 10 de febrero de 2025, un portavoz de la empresa declaró: “Pfizer no ha publicado esta lista, **que no refleja** el perfil de eficacia y seguridad establecido del **vacuna**”.
La rumorología cita como fuente un comunicado de prensa que anunciaba la aprobación por parte de la **FDA** (Agencia Americana de Medicamentos) de una versión del vacuna Comirnaty ajustada para el **variante Omicron KP.2**. Este comunicado es auténtico, pero no menciona en ningún momento los efectos secundarios supuestamente listados.
Patologías oficialmente reconocidas
Además, la lista que se está propagando en línea no corresponde ni a la que ha publicado la **Agencia Europea de Medicamentos (EMA)** ni a la de la **Agencia Francesa de Seguridad del Medicamento (ANSM)**. Estas autoridades registran efectos adversos raros o muy raros, como la **parálisis facial**, la **miocarditis** o la **pericarditis**, que ya eran conocidos y documentados desde 2021.
En contraposición, patologías como el **paro cardíaco**, la **muerte neonatal**, el **diabetes** o la **psicosis epiléptica**, también mencionadas en las publicaciones virales, no se encuentran en ninguna base de datos oficial.
La gestión de la información en tiempos de pandemia
En la actualidad, la **desinformación** es un fenómeno que ha crecido exponencialmente. La rapidez con la que se comparten las noticias y la falta de verificación de **fuentes** han contribuido a la propagación de falsas afirmaciones. Es crucial que los usuarios de redes sociales mantengan una actitud crítica y busquen información en fuentes oficiales y confiables.
Durante la pandemia, la comunicación adecuada de datos relevantes se ha vuelto vital para la salud pública. Las instituciones deben ser proactivas y transparentes sobre los efectos del **vacuna**, brindando actualizaciones constantes para evitar que rumores infundados socaven la confianza en la **vacunación**. La transparencia en la comunicación y un acceso fácil a información verificada podrían ayudar a enfrentar la **desinformación** de manera más efectiva.
El papel de las redes sociales
Las **redes sociales** juegan un papel crucial en la difusión de información, tanto positiva como negativa. Es importante que las plataformas adopten medidas para combatir la desinformación, ya que pueden influir en las decisiones de salud pública. La colaboración entre las **autoridades sanitarias** y las empresas de redes sociales es esencial para crear campañas de concienciación que ayuden a contrarrestar la **desinformación**. Las iniciativas educativas y de verificación de hechos pueden contribuir significativamente a mejorar la alfabetización en salud de los usuarios.
La proliferación de rumores y desinformación puede tener consecuencias graves en la salud pública y es fundamental que la población mantenga una actitud crítica y se informe a partir de fuentes verificadas. La comunicación clara y la colaboración entre las instituciones y plataformas digitales son esenciales en la lucha contra la desinformación en la pandemia y más allá.




