
“Recibo muchos mensajes de WhatsApp de los vecinos. Todo el mundo parece reconocer a alguien en esa foto del robot”. Desde que la abogada Claudia Van Der Stichelen (58) fue asesinada a tiros a sangre fría delante de su casa el sábado pasado, el tranquilo municipio de Sint-Lievens-Houtem parece vivir una nueva realidad. “Mis residentes quieren saber quién mató a Claudia. De ahí surgieron las historias más descabelladas”, afirma el alcalde Tim De Knyf (47), que conocía personalmente a la víctima.
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