
Hace un año, los medios de comunicación franceses revelaron que Perrier, una de las aguas brillantes más famosas del mundo, no es en absoluto ‘agua mineral natural’. El llamado escándalo de Perrier alcanzó las regiones más altas de la política francesa, porque un informe del Senado francés muestra que el gabinete del presidente Emmanuel Macron estaba al tanto del fraude.
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