
El Parlamento Europeo ha votado la eliminación del **permiso de conducir vitalicio**, lo que representa un cambio significativo en pro de la **seguridad vial** en Europa. Las nuevas normas establecen una duración limitada de validez y controles médicos obligatorios, especialmente para los conductores mayores. Esta reforma reabre el debate entre **prevención** y **libertad de autonomía**.
El pasado 21 de octubre, el Parlamento Europeo decidió poner fin al **permiso de conducir a vida**, marcando un cambio tanto legislativo como social. Los eurodiputados aprobaron una actualización de las normas de la Unión Europea en relación con el permiso de conducir, con el objetivo de mejorar la **seguridad vial** y reducir el número de colisiones, que actualmente provocan cerca de 20,000 muertes al año en las carreteras europeas.
Una de las principales **novedades** es la imposición de una duración de validez y la implementación de controles de salud, especialmente para los conductores de mayor edad, que son fundamentales para la obtención y renovación del permiso de conducir.
Una validez de 15 años, 10 si se utiliza como documento de identidad
La nueva legislación establece que “los permisos de conducir tendrán una validez de 15 años para coches y motos. Los Estados miembros podrán reducir este plazo a 10 años si el permiso se utiliza como documento de identidad nacional. Para el caso de camiones y autobuses, el plazo será de 5 años”. Además, los países de la UE pueden acortar la duración de validez para los conductores de 65 años o más, sometiéndolos a controles médicos más frecuentes o a cursos de actualización.
Antes de obtener su primer permiso o solicitar su renovación, un conductor deberá pasar un **examen médico**, que incluirá pruebas **visual** y de **estado cardiovascular**. Los Estados miembros tendrán la opción de sustituir este examen por formularios de **auto-evaluación** o sistemas de evaluación diseñados a nivel nacional. Esta medida ha generado debate, especialmente en países como Francia.
La idea de imponer un control médico a los conductores no es nueva en varios países europeos. En naciones como **España, Italia** y **Portugal**, los controles médicos ya son obligatorios a partir de los 65 o 70 años, e incluso desde los 40 años en Portugal, con controles más frecuentes a medida que aumenta la edad.
Una propuesta de ley en Francia en espera
Francia, hasta el momento, ha mantenido la política de **permiso de conducir vitalicio**. Una propuesta de ley presentada el 18 de marzo busca someter a los conductores a una visita médica a partir de los 70 años cada 5 años, y después cada 2 años tras cumplir los 75, aunque aún no ha sido discutida por la Comisión de **Leyes de la Asamblea Nacional**.
Actualmente, los conductores mayores sólo pueden optar por controles médicos de manera voluntaria, que incluyen pruebas de visión, audición, reflejos y coordinación. Según el **asegurador Leocare**, los costos de estas visitas varían entre 50 y 80 € para la visita médica y entre 100 y 150 € para el examen práctico. Hasta ahora no se han previsto ayudas públicas para cubrir estos gastos.
Los defensores de la **obligatoriedad** de controles médicos para los conductores mayores subrayan varios beneficios: limitar accidentes relacionados con problemas de visión, audición o enfermedades crónicas; armonizar la **seguridad vial** a nivel europeo en función del envejecimiento de la población; y responsabilizar a todos los conductores, especialmente aquellos que no son conscientes de sus propias limitaciones.
Los datos de evolución de accidentes revelan que “los conductores de edad avanzada son más frecuentemente considerados responsables de accidentes mortales (73% de los casos) en comparación con otros conductores (63%)”. Sin embargo, al analizar la proporción de conductores responsables en relación al millón de habitantes se muestra que el grupo más alto corresponde a los jóvenes de 18 a 24 años, disminuyendo en la franja de 65 a 74, y volviendo a aumentar en aquellos de 75 y más.
Cuestión de autonomía
Por otro lado, muchos adultos mayores expresan su preocupación ante un posible riesgo de **discriminación** o **estigmatización**. Cada persona mayor tiene un estado de salud único y enfrentan dificultades para acceder a servicios médicos que realicen los testeos, lo que puede llevar a una mayor complejidad administrativa y afectar su autonomía, especialmente en áreas rurales sin acceso a buenos servicios de transporte público.
La capacidad de conducir es, por tanto, un tema que involucra tanto la **salud pública** como un equilibrio social que requiere tiempo para ser abordado adecuadamente. Los Estados miembros cuentan con un plazo de tres años para implementar esta reforma en sus legislaciones nacionales, lo que representa una oportunidad para abrir un debate profundo sobre el tipo de sociedad que se desea construir en tiempos de envejecimiento de la población.



