
Cada año Roeselare finaliza el año deportivo con la Santa Run. En los primeros años, los participantes caminaban por las calles de la ciudad vestidos como Santa Claus/Santa Claus. “La primera vez nos dieron un disfraz navideño y todos caminaban como Papá Noel”, suena. Ahora pasa Papá Noel en un sidecar.
Todo el centro de Roeselare ha sido acordonado. La ruta va hasta Grote Markt y regresa por Stationsplein a Trax. Allí, los participantes disfrutan de comida y bebida en distintos puestos navideños.
Los beneficios de la carrera se destinan a obras de caridad. “Normalmente elegimos causas relacionadas con el cáncer infantil. Este año los beneficios se destinarán a la fundación OOK (Optimal Cancer Support)”, afirma el organizador Geert Nemegeer.
