Las « diferencias considerables y significativas » no han podido ser superadas. Tal como lo anticiparon las palabras de Hakeem Jeffries el martes, los Estados Unidos han entrado en modo **shutdown**.
El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes y su partido no lograron encontrar un terreno común con los republicanos sobre el **presupuesto** antes de la fecha límite el martes a medianoche (hora estadounidense).
¿De qué se trata?
En inglés, shutdown significa **cierre** o **aparato**. Es una medida contemplada en la **Constitución estadounidense** y se activa cuando no se alcanza un acuerdo entre ambas partes. Esta situación era imprescindible a pesar de la mayoría republicana en el **Congreso**. Faltaban siete votos demócratas para alcanzar los 60 necesarios para validar el texto presupuestario. En marzo, se había evitado la parálisis por poco.
Además del **despido** de miles de funcionarios previsto por el gobierno, fue en torno a la cuestión central de los recortes presupuestarios, especialmente en el ámbito de la **salud**, donde las discusiones encontraron su punto de quiebre.
Los demócratas abogaban por el restablecimiento de **cientos de miles de millones de dólares** de gastos, financiando por ejemplo el programa de **seguro de salud** « Obamacare ». Destinado a las familias de clases populares, está en la mira de **Donald Trump**. El presidente estadounidense planea eliminarlo con su « gran y hermosa ley » presupuestaria adoptada en julio. Para evitar el shutdown, los republicanos propusieron una extensión del presupuesto actual hasta finales de noviembre. Sin éxito.
¿Un país al ralentí?
Sin hoja de ruta presupuestaria, el gobierno federal se encuentra incapacitado para hacer funcionar su administración. La **consecuencia inmediata** es que las agencias federales están **paralizadas**. Se estima que unos **750,000 empleados** no esenciales son colocados en **desempleo técnico**. Estos trabajadores son notificados de su situación por correo, y no están autorizados a trabajar, ni siquiera como voluntarios, ya que de lo contrario se exponen a posibles sanciones.
Los agentes del **fisco**, por ejemplo, no trabajan, así como los empleados de los museos nacionales. La paralización de ciertos sectores afecta, en términos generales, el pago de muchas **ayudas sociales**, así como el tráfico aéreo. Sin embargo, los servicios de **seguridad** (guardianes de prisión, controladores aéreos, servicios médicos, etc.) son en gran medida **eximidos**.
¿Cuánto costará?
Impopular entre los estadounidenses, el shutdown tiene un costo asociado. Según el **CBO** (Oficina de Presupuesto del Congreso), podría generar una pérdida de ingresos equivalente a **400 millones de dólares**. En cuanto a los analistas de la compañía de seguros **Nationwide**, estiman que la paralización de los servicios podría reducir el **crecimiento** del PIB de los Estados Unidos en **0.2 puntos porcentuales**.
« El gobierno de Trump podría aprovechar la situación para reducir aún más las **subvenciones** y los empleados federales», señalan. « Lo que representaría un cambio significativo respecto a los **shutdowns** anteriores, donde los empleados despedidos eran recontratados tan pronto como se restablecía la situación ».
¿Es algo común?
La administración de **Trump** mostró una fuerte oposición a la posibilidad de un shutdown. **Russel Vought**, el director de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) de la Casa Blanca, no escatimó en amenazas, prometiendo reducciones drásticas y permanentes de la plantilla.
**JD Vance**, el vicepresidente estadounidense, y Donald Trump también elevaron el tono. Este último incluso advirtió sobre las **consecuencias** « irreversibles que se producirían » si los demócratas no llegaban a aceptar el presupuesto propuesto por los republicanos. « Por ejemplo, afirmó el martes, despedir a un gran número de personas, reducir las subvenciones ».
El magnate seguramente guarda un recuerdo amargo del último shutdown. Ocurrió durante su primer mandato y duró **35 días**, entre diciembre de 2018 y enero de 2019. Un récord.
En la mayoría de los casos, este periodo de paralización de la administración estadounidense dura solo de tres a cuatro días. Este es el **20º shutdown** en la historia de Estados Unidos. Ocho de ellos ocurrieron durante los dos mandatos de **Ronald Reagan** en el cargo, entre 1981 y 1989.
La situación actual de los Estados Unidos revela las tensiones políticas que persisten entre los dos principales partidos. A medida que el país navega por estas aguas agitadas, el impacto del shutdown no solo afecta a los empleados gubernamentales y a los servicios públicos, sino que también tiene repercusiones en la economía nacional. Las discusiones sobre el presupuesto deben ser abordadas de manera efectiva para evitar futuras crisis que puedan desestabilizar aún más el funcionamiento del gobierno y afectar a la sociedad en su conjunto.
