
Una reciente **estudio** de Santé publique France, publicado el 25 de septiembre, ofrece una **visión preocupante** sobre las prácticas digitales de los niños de 3 a 11 años. Como era de suponer, los **dispositivos electrónicos** juegan un papel fundamental en su rutina diaria, mostrándose evidentes las **disparidades** por edad, género y, especialmente, por origen social.
La mayoría de los niños de 3 a 11 años pasan una cantidad significativa de tiempo frente a las pantallas, predominando la **televisión**. Según el estudio Enabee (Estudio nacional sobre el bienestar de los niños), el tiempo promedio de exposición aumenta notablemente con la edad: desde 1 hora y 22 minutos diarios para los de 3 a 5 años, se incrementa a 2 horas y 33 minutos para los de 9 a 11 años. Este cambio no solo revela el interés por los contenidos audiovisuales, sino también la posible **dependencia** que se está formando desde la infancia.
Otro fenómeno **alarmante** es la creciente cantidad de pantallas en los dormitorios de los niños, que aumenta con la edad. La televisión continúa a la cabeza, seguida de las consolas de juegos y las tabletas. Aunque los **smartphones** personales son relativamente raros antes de los 6 años, casi uno de cada dos niños de 11 años ya tiene uno antes de ingresar a la escuela secundaria. Aún más sorprendente es que el 15% de los niños menores de 6 años ya poseen una tableta personal.
Uso Diferente según Edad y Género
Aunque la televisión sigue siendo el dispositivo predominante durante la **escuela primaria**, las prácticas de uso se diversifican gradualmente:
- Los **niños** tienden a inclinarse más hacia las consolas de juegos.
- Las **niñas**, por su parte, prefieren el uso del **smartphone** a partir de los 9 años.
Por otro lado, aunque el acceso a las **redes sociales** está prohibido en Francia para menores de 13 años, ya el 25% de los niños de 9 a 11 años accede a ellas, con una proporción aún mayor entre las niñas. Preocupa también que cerca del 2,4% de los niños de 6 a 8 años y aproximadamente el 5% de aquellos de 9 a 11 años que ingresan a las redes han reportado haber sufrido **bullying** o humillaciones.
Desigualdades Sociales Desde la Infancia
Un hallazgo significativo de este estudio es la **desigualdad social** en la exposición a pantallas. Los niños de familias menos educadas pasan significativamente más tiempo frente a las pantallas y son más propensos a tener dispositivos personales o pantallas en sus habitaciones. Estas disparidades son especialmente notables:
- Entre los niños de 3 a 5 años, el 72% supera la hora diaria frente a pantallas en las familias menos educadas, comparado con solo el 35% en familias más educadas.
- Para los de 6 a 8 años, el 55% supera las 2 horas diarias en las familias menos educadas, frente al 20% en familias más educadas.
- Ya en el grupo de 9 a 11 años, estas cifras alcanzan el 73% y el 39%, respectivamente.
¿Y qué sucede con el papel de los **padres**? Aunque el 90% de los padres afirman regular el tiempo de pantalla de sus hijos, el control sobre los **contenidos** que ven se va reduciendo a medida que los niños crecen. Por ejemplo:
- El 52% de los padres de niños de 3 a 5 años a menudo prohíben que sus hijos accedan a ciertos contenidos.
- Este porcentaje cae al 45% para padres de niños de 6 a 8 años.
- Solo el 36% de los padres de niños de 9 a 11 años mantiene esta práctica.
Es aún más preocupante que entre el 5% y el 9% de los padres, según la edad del niño, admiten que **nunca** limitan el acceso a ciertos contenidos, dejando a sus hijos navegar sin supervisión.
La Dra. Caroline Semaille, directora general de Santé publique France, comentó que este estudio “revela desigualdades sociales persistentes, con un tiempo de pantalla incrementado desde temprana edad en entornos menos favorecidos”. Resaltó la “**urgencia de actuar** colectivamente para reducir estas disparidades” y mencionó que estos resultados servirán como base sólida para la próxima campaña de Santé publique France sobre la problemática de las pantallas.
Conclusión: La creciente dependencia de los dispositivos electrónicos entre los niños y las notables disparidades por origen social plantean desafíos importantes que deben abordarse. La colaboración entre padres, educadores y la sociedad es crucial para establecer límites saludables y garantizar el bienestar de las futuras generaciones.




