Du muguet y pan para la Fête del Trabajo: el Senado examinó un texto que permitiría a panaderos y floristas, entre otros, hacer trabajar a sus empleados el 1 de mayo. Esta propuesta ha sido criticada por los sindicatos y la izquierda. Consulta aquí la iniciativa.
¿Es esta una ley de sentido común o una ofensiva contra los derechos de los trabajadores? Los debates en el Senado están programados para comenzar a las 10:30 horas en el hemiciclo del palacio del Luxemburgo.
El argumento inicial para esta discusión se remonta a finales de abril, cuando algunos panaderos denunciaron controles sin precedentes por parte de la Inspección del Trabajo en sus establecimientos.
A pesar de que ellos pueden trabajar, se les ha criticado por hacer trabajar a sus empleados en un día festivo prohibido en Francia.
Los propietarios de estos negocios están preocupados por una legislación vaga, que permite excepciones pero solo en casos como transporte, seguridad o hospitales.
Para clarificar esta normativa, los senadores centristas, apoyados por el gobierno, han propuesto una nueva ley. Esta iniciativa, impulsada por el líder del UDI (centro) Hervé Marseille y su colega Annick Billon, está siendo examinado en su primera lectura.
“Para estabilizar las cosas y poner fin al exceso de estos inspectores del trabajo, no hay otra solución que legislar”, explica el relator Olivier Henno (UDI). “Si no hacemos nada, podríamos llegar a la aberración de ver a vendedores ambulantes de muguet trabajando mientras que los floristas deben permanecer cerrados en una jornada tan importante para ellos”.
“Una brecha”
El texto inicial del centro buscaba permitir que los establecimientos ya autorizados a abrir los domingos pudieran hacer lo mismo el 1 de mayo. Sin embargo, en la comisión se han realizado en los últimos días modificaciones que precisan las condiciones de los comercios que se beneficiarán de esta excepción.
Entre los comercios beneficiados se encuentran los comercios de comida de proximidad (panaderías, pastelerías, carnicerías…), actividades que respondan a un uso tradicional propio del 1 de mayo, como los floristas, así como establecimientos que ejerzan una actividad cultural como cines y teatros.
Estos comercios podrían entonces hacer trabajar a sus empleados, siempre y cuando fueran voluntarios. Estos serían remunerados al doble, igual que otros trabajos que se beneficien de estas excepciones.
La medida ha generado una profunda oposición entre todos los grupos de izquierda en el Senado: todos intentarán rechazar el texto en su conjunto, siendo los comunistas los que han presentado una moción de rechazo previo.
“Es una nueva brecha abierta en el derecho laboral y la protección de los trabajadores”, se indigna la socialista Monique Lubin, visiblemente molesta por los “golpes continuos” que, según ella, se dan contra las advances sociales.
Si el sector empresarial apoya esta modificación legal, los sindicatos la niegan en su totalidad: en un comunicado intersindical publicado el martes, han instado a los senadores a oponerse a la medida.
“Cuestionar el principio de este día festivo implica cuestionar un centenar de años de historia de lucha social”, afirmaron CGT, CFDT, FO, CFE-CGC, CFTC, UNSA, Solidaires y la FSU en su declaración.
La discusión sobre el 1 de mayo y la posibilidad de trabajar en esta fecha tan simbólica sigue siendo un punto de tensión en el contexto sociopolítico francés. La creciente presión por parte de sectores económicos y la resistencia férrea de los sindicatos plantean un dilema entre la flexibilidad laboral y la protección de derechos adquiridos. La decisión del Senado marcará un hito en la evolución del marco laboral en Francia.
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