
LEVENT TÜZEMEN – BUENA SUERTE
El Galatasaray entró en la Champions, pero creo que la tensión de la gente que mira tanto en el estadio como por la televisión se ha disparado. La victoria llegó como dolores de parto. El Galatasaray empezó mal el partido pero se adelantó con un penalti de Icardi, pero el Galatasaray no pudo ser muy efectivo ante el Molde. Especialmente el equipo noruego, con su juego resistente y su gran fortaleza física, no dejó respirar al Galatasaray. Que la afición no se quedara callada fue una ventaja para los jugadores del Galatasaray, pero el buen partido no logró encarrilarse.
El trabajo duro de Boey, la imposibilidad de Icardi de abandonar el barco a pesar de su lesión y que tomó todos los cañones de aire, las paradas de Muslera permitieron al Galatasaray abrir la puerta de la Liga de Gigantes. La FIFA Y la UEFA lo aceptaron como un partido con un alto grado de dificultad, y tomaron la decisión correcta al nombrar para el partido a Marciniak, el polaco que dirigió la final del Mundial y la Liga de Campeones. El árbitro, su equipo y el VAR realizaron un partido impecable. Especialmente el gol en fuera de juego de Snora Molde en el 1-1 alivió a la grada.
Las jugadas correctas de Okan Hodja, aunque tardías, convencieron a G. Saray. El gol de falta de Angelino al golpear al rival destruyó las esperanzas de los jugadores de Moldeli. Los jugadores del Galatasaray se mostraron un poco nerviosos en el partido psicológico. El Molde, por su parte, jugó un partido sin nada que perder, pero después de un largo parón, la permanencia del Galatasaray en la Liga de los Gigantes no sólo le dará fortaleza económica, sino que también contribuirá a que vuelva a subir a los escenarios europeos.

