
En una interacción publicada por los medios de Jang, Munir indicó: “Pakistán tiene un tesoro de tierras raras; con este tesoro, la deuda de Pakistán también se reducirá, y pronto será considerado entre las sociedades más prósperas”. Señaló específicamente el proyecto minero de **Reko Diq** en **Balochistán**, prediciendo que, a partir del próximo año, Pakistán podría generar al menos **2 mil millones de dólares** anuales, con beneficios esperados que aumentarán año tras año.
La Dominancia de China en Terras Raras y la Situación de India
China controla la mayor parte de la minería y casi toda la capacidad de refinación de mineral de tierras raras a nivel global. En el último año, Beijing ha endurecido los controles de exportación sobre minerales y imanes de alto rendimiento, los cuales son cruciales para los vehículos eléctricos, sistemas de defensa y electrónica.
En 2025, China impuso restricciones a los envíos a los Estados Unidos, obligando a Washington a entrar en una tregua tarifaria temporal. Si bien algunos controles de exportación fueron relajados, los materiales de grado militar siguen bajo control, lo que deja a las industrias globales en un estado de incertidumbre.
Además, India, que importa más del 70% de sus requerimientos de tierras raras desde China, se ha visto expuesta a estas interrupciones en la cadena de suministro. Automatizadores como Maruti Suzuki y Bajaj han informado obstáculos en sus planes de vehículos eléctricos, mientras que los sectores de electrónica y maquinaria también han sentido la presión. Los economistas advierten que las escaseces prolongadas podrían tener un efecto dominó en múltiples industrias.
Para contrarrestar esto, Nueva Delhi está preparando un esquema de ₹5,000 crore para aumentar la producción interna y reducir la dependencia de las importaciones chinas.
En este contexto, Munir intenta presentar la riqueza mineral de Pakistán como una carta estratégica.
El Factor de EE.UU.
Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos para asegurar fuentes alternativas de minerales críticos, viendo la sobredependencia de China como un riesgo para la seguridad nacional. Munir ha visitado Estados Unidos en dos ocasiones en los últimos meses para encuentros de alto nivel, subrayando una fase más cálida en las relaciones bilaterales.
En el Día de la Independencia de Pakistán, el Secretario de Estado de EE.UU., **Marco Rubio**, declaró que Washington estaba interesado en “explorar nuevas áreas de cooperación económica, incluidos minerales críticos e hidrocarburos”. Su declaración siguió al anuncio de un nuevo acuerdo comercial destinado a **reducir aranceles** y atraer inversiones estadounidenses a los proyectos mineros de Balochistán.
Además, EE.UU. ha expandido la cooperación energética con Islamabad, firmando un acuerdo para importar crudo estadounidense como parte de un acuerdo más amplio de petróleo. Asimismo, Donald Trump hizo afirmaciones optimistas sobre ayudar a Pakistán a desarrollar grandes reservas de petróleo para potenciales exportaciones.
El mes pasado, Trump anunció un arancel del 25% sobre las importaciones indias, al mismo tiempo que anunciaba una asociación petrolera con Pakistán. “Acabamos de concluir un acuerdo con el país de Pakistán, mediante el cual Pakistán y los Estados Unidos trabajarán juntos en el desarrollo de sus enormes reservas de petróleo… ¡Qui, quién sabe, tal vez un día venderán petróleo a India!”, escribió Trump en **Truth Social**.
Estas acciones apuntan a una agenda económica y estratégica en expansión entre ambos países, donde los minerales podrían emerger como un nuevo eje de cooperación. Para Washington, el potencial de tierras raras de Pakistán es un incentivo adicional para profundizar vínculos. Según informes previos de **The Washington Post**, los funcionarios estadounidenses consideran que las reservas no explotadas de Pakistán son una protección contra la dominancia china.
Sin embargo, para Munir y el gobierno de Pakistán, esto significará llevar a cabo un acto de equilibrio entre las grandes potencias.
¿Puede Pakistán Realmente Lograrlo?
La estratégica geografía de Pakistán también lo vincula estrechamente con Pekín. China está construyendo una red de transporte de 2,000 millas a través del norte de Pakistán hasta un puerto en el sur, conectando su Iniciativa de la Franja y la Ruta al Mar Arábigo.
Al mismo tiempo, la violencia separatista en Balochistán, donde se encuentra Reko Diq, sigue amenazando las operaciones mineras. Recientemente, EE.UU. designó al **Ejército de Liberación de Balochistán (BLA)** como una organización terrorista, alineándose con las preocupaciones de seguridad de Islamabad.
Munir ha declarado públicamente que Pakistán busca un equilibrio en sus relaciones externas. “No sacrificaremos a un amigo por el otro”, fue citado diciendo en los medios de Jang, lo que indica un deseo de equilibrar las relaciones con EE.UU. y China.

