
Viktor Orbán descartó discutir el embargo de petróleo propuesto por la UE a Rusia en la cumbre de líderes de la próxima semana, en un nuevo golpe a los esfuerzos de la unión para obtener respaldo para su histórico paquete de sanciones.
El primer ministro húngaro escribió al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, diciendo que su país no podía apoyar las sanciones sin más detalles sobre el financiamiento de la UE disponible para ayudar a Budapest a abandonar el petróleo ruso.
La negativa de Orbán a discutir el paquete deja pendiendo de un hilo los planes de Bruselas para poner fin a la dependencia del bloque del petróleo ruso.
“Discutir el paquete de sanciones a nivel de líderes en ausencia de un consenso sería contraproducente”, escribió Orbán en la carta, vista por el Financial Times. “Solo resaltaría nuestras divisiones internas sin ofrecer una oportunidad realista de resolver las diferencias. Por lo tanto, propongo no abordar este tema en el próximo Consejo Europeo”.
La Comisión Europea ha pasado la mayor parte de mayo tratando de convencer a los estados miembros de su sexto paquete de sanciones, que incluiría un embargo gradual sobre el petróleo ruso. Pero ha tenido problemas para convencer a Hungría de que apoye el paquete, así como a otros estados sin salida al mar que dependen en gran medida del petróleo ruso, como Eslovaquia y la República Checa.
La semana pasada, la comisión presentó un plan de 210.000 millones de euros denominado REPowerEU, que establece propuestas para deshacerse de los combustibles fósiles rusos para 2027. Aunque había señales alentadoras en el plan, escribió Orbán en su carta, dijo que no abordaba las preocupaciones de Hungría porque había “ no son [funding] sobres para los estados miembros sin litoral más afectados”.
Añadió: “No hay indicaciones sobre las modalidades y el momento de la financiación de las necesidades urgentes de inversión relacionadas con la sustitución del petróleo ruso”. En su carta, Orbán advirtió que las sanciones propuestas causarían “graves problemas de suministro” en Hungría y socavarían sus intereses vitales de seguridad energética, provocando un “shock de precios” en los hogares y la economía del país.
Orbán dijo que Hungría necesitaba dinero para adaptar sus refinerías al petróleo no ruso y construir nuevos oleoductos para llevar suministros alternativos al país.
Bruselas ha destinado 2.000 millones de euros para que las naciones de Europa central inviertan en nueva infraestructura, pero decidió canalizarlos a través del Fondo de Recuperación y Resiliencia (RRF). Hungría aún no ha llegado a un acuerdo con la comisión sobre su oferta por su parte del RRF debido a las preocupaciones de la UE sobre las violaciones del estado de derecho.
La carta de Orbán plantea “graves problemas” porque “los países sin planes de recuperación y resiliencia adoptados no pueden beneficiarse” del grueso del proyecto REPowerEU a corto plazo. Sin embargo, también enfatiza que continuará las discusiones “con un enfoque pragmático y orientado a resultados”.
El portavoz de Orban no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

