
La ley de presupuestos lanza un salvavidas a Fibra Abierta al destinar hasta 660 millones en tres años para compensar los sobrecostes del plan de zonas blancas. El artículo 76, «Intervenciones en materia de banda ultraancha», prevé que se completarán las intervenciones relativas a las concesiones del plan de banda ancha en las zonas blancas (aquellas con “fallos de mercado”), con un decreto del Ministerio de Empresa y Made in Italy. , de acuerdo con el Ministerio de Economía, se podrán pagar aportes de hasta 220 millones para cada uno de los años 2027 a 2029. Los recursos excedentes volverán a la disponibilidad del Estado.
la norma
La norma especifica que corresponderá al organismo de ejecución, a saber, Infratel, empresa interna del Ministerio de Empresa y Made in Italy, presentar las necesidades justificadas para la prestación de la contribución extraordinaria. Pero este último paso es claramente una formalidad dado que desde hace meses, tras una larga y compleja discusión, existe un acuerdo entre el ministerio, Infratel y Open Fiber para reequilibrar el plan económico y financiero de los tres contratos de concesión en be, sobre la base de los costes adicionales presentados por la empresa cuyo accionista público mayoritario es Cdp Equity (60%) junto con los australianos de Macquarie (40%). Open Fiber se refirió en particular a los costes adicionales de las materias primas, al efecto inflacionario y a los 20.000 kilómetros de fibra óptica que se instalarán además de los inicialmente previstos, sobre la base de una base de datos de las propiedades a cubrir que en varios lugares demostró ser inexacto. El acuerdo firmado con el Ministerio e Infratel supone en realidad un total de 800 millones de compensaciones y la diferencia, respecto a los 660 millones en tres años previstos en el presupuesto, debería pagarse en forma de prórroga de las concesiones: estamos hablando unos 7 años, lo que conllevaría dos contratos hasta 2044 y uno hasta 2046, y derechos de adquisición al vencimiento.
En el hilo de lana
La jugada del Gobierno llega a las puertas, mientras Open Fibra está llamada a ultimar la negociación con los bancos para una ampliación de financiación que se refiera a un sólido plan industrial. Una cuestión también estrechamente relacionada con el otro gran proyecto de Open Fiber, es decir, la licitación del Pnrr para la cobertura de las zonas grises, aquellas con competencia parcial. Y aquí, ante retrasos cada vez más evidentes con respecto al plazo de mediados de 2026 (ver Il Sole 24 Ore del 20 de octubre), la solución todavía no parece estar a nuestro alcance. Se espera el resultado de la consulta sobre la sustitución de parte de los números de las casas licitadas, pero mientras tanto el Gobierno ya está pensando en un plan B que, en última instancia, también podría incluir la inevitable solicitud de prórroga a la Comisión Europea.




