Un hombre de **55 años** ha sido **acusado** este martes por colocar al menos siete **artefactos explosivos improvisados** en distintas zonas de la ciudad de **Nueva York**. Entre los lugares afectados se encuentran las vías del **metro** del puente de **Williamsburg** y los techos de edificios residenciales en **Manhattan**. Michael Gann, un residente de **Inwood**, realizó pedidos en línea de **precursores químicos** que pueden ser mezclados para crear un potente explosivo, y fabricó estos artefactos según el acta de **acusación** revelada por la Fiscalía de EE. UU. para el distrito sur de Nueva York.
Las autoridades federales le imputan el haber lanzado, a finales de mayo, tres **artefactos explosivos** desde el puente de Williamsburg, que conecta Manhattan con **Brooklyn**. Uno de estos artefactos habría caído sobre las vías del metro, mientras que otros dos cayeron en el **East River**.
«Jugar como si no hubiera un mañana»
Arrestado el **5 de junio**, Gann enfrenta cargos por intento de **destrucción de bienes** usando explosivos, transporte de materiales explosivos y **posesión ilegal** de artefactos destructivos. Uno de los artefactos ubicado en el techo de un edificio en el barrio de **SoHo** “contenía aproximadamente 30 g de **pólvora explosiva**, lo que equivale a unas 600 veces el límite legal para fuegos artificiales de uso recreativo”.
Las autoridades no han clarificado sus posibles motivaciones, pero en un mensaje que publicó a finales de marzo en **X** (anteriormente Twitter), durante un periodo de tensiones por las protestas anti-migrantes en Nueva York, Gann se dirigió al **presidente estadounidense**, lamentando la falta de un muro en la frontera y sugiriendo alarmantemente la idea de bombardear la ciudad ante lo que él describía como una llegada **incesante de migrantes**.
Previo a su arresto, Gann había llevado a cabo múltiples **búsquedas** en Internet sobre explosivos y armas de fuego. “¿Quién quiere que salga a jugar como si no hubiera un mañana?”, escribió en su cuenta de **Instagram** unas horas antes de ser detenido en SoHo con un artefacto explosivo. Si es declarado culpable de los tres cargos en su contra, Michael Gann podría enfrentar una **pena máxima de 40 años** de prisión.
Este caso ha suscitado gran inquietud en Nueva York y plantea serias preguntas sobre la seguridad pública y cómo se manejan las amenazas de terrorismo doméstico. La rapidez y efectividad con la que las autoridades respondieron al incidente también subraya la importancia de la vigilancia y la inteligencia en la lucha contra la actividad criminal. Es fundamental que la comunidad se mantenga informada y alerta ante cualquier signo de comportamiento sospechoso para asegurar la protección de todos los ciudadanos.
