
Durante la guerra, los Ramblers continuaron actuando, también para el ocupante alemán, que no siempre se les ha agradecido. Pero tuvieron que hacerlo, reconocidos entusiastas y restaurador de sonido Harry Coster. Durante años guardó las grabaciones de la película que Uden Masman hizo en su casa y finalmente se aseguró de que el material único se almacene de forma segura con sonido y visión en Hilversum.



