
El domingo vino un pájaro alado de mi infancia y se posó en mi hombro. Vagó por el campo de los recuerdos y dejó unas cuantas fotos en blanco y negro! Debajo de esas fotos, nuestra firma está escrita a mano. “¡No conocemos el idioma, la religión, la diferencia de raza!”
Mientras saludo las viejas bellezas en mi memoria, me siento devastado cuando miro la fealdad del presente. Todos tenemos algo que hacer para encontrar compradores para las buenas obras, pero hay muchos que dan palmaditas en la espalda a las malas.
