La lucha por el reembolso de la silla de ruedas de Victoria: un caso con Volotea
Un viaje lleno de obstáculos
Sandy Rodriguez, madre de Victoria, enfrenta un verdadero calvario para recuperar el reembolso de una silla de ruedas médica gravemente dañada durante un vuelo de Volotea. Esta situación ha dejado a la familia en Mazamet (Tarn) desgastada y frustrada. A pesar de haber enviado múltiples documentos solicitados por la aerolínea, Sandy siente que la empresa la está llevando “en barco”, mientras su hija necesita urgentemente el equipo para su desarrollo diario.
Una necesidad crítica
Victoria, una niña de solo dos años, padece un trastorno motor desde su nacimiento. Su silla de ruedas, valorada en 7,400 euros y específicamente diseñada para sus necesidades, fue financiada mediante la creación de una asociación llamada “Los pequeños pasos de Victoria”. Después de una larga recaudación de fondos, la familia logró adquirir el equipo necesario justo antes de un vuelo que tenía como objetivo el regreso a casa después de un tratamiento médico.
El incidente en el vuelo
Durante el viaje de regreso entre Rennes y Toulouse, la silla de ruedas fue transportada en la bodega del avión, cuidadosamente embalada y declarada como material médico. Sin embargo, al llegar a su destino, Sandy encontró la silla destrozada: 18 partes dañadas, incluida una rueda doblada y el chasis comprometido. “Es un abuso de confianza, teniendo en cuenta todo lo que hemos pasado por asegurar el equipo,” expresó Sandy, visiblemente afectada.
La negativa de reembolso
A pesar de innumerables intentos de comunicación con Volotea, incluyendo llamadas, correos y evidencia fotográfica, la compañía se ha mostrado reacia a ofrecer un reembolso. Esto ha complicado aún más la vida de Victoria, quien depende de sesiones regulares de terapia ocupacional. En un intento de solucionar la situación, la familia alquiló una silla de ruedas menos adecuada, lo que llevó a la niña a desarrollar complicaciones como una posible scoliosis.
La respuesta de Volotea
Ante las quejas de la familia, Volotea ha expresado su simpatía. La aerolínea asegura que están comprometidos con la atención al cliente y que el caso de Victoria tiene prioridad en su sistema. Prometieron que el daño ha sido reportado a su aseguradora, quien ahora “lleva el caso con la mayor diligencia”.
Promesas incumplidas y preocupaciones futuras
Sin embargo, la incertidumbre persiste. Sandy teme que aún pueda tomar de tres a seis meses recibir una nueva silla médica, lo que añade una presión adicional a la situación. Aunque Volotea ha aceptado cubrir los costos de la silla alquilada, el proceso de reembolso sigue siendo un laberinto burocrático que no parece tener fin.
Reflexiones finales
La historia de Victoria y su familia pone de relieve la importancia de la responsabilidad de las aerolíneas en el manejo de equipos médicos. Es un recordatorio de que, en situaciones delicadas, la empatía y la rapidez en la acción son esenciales. Sandy espera que su lucha no solo ayude a su familia, sino que también ilumine un camino para otros que enfrentan desafíos similares ante las compañías aéreas.

