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Fin junio de 2024, una mujer perdió la vida bajo los golpes de su vecino en una habitación de la **residencia de ancianos** Sainte-Monique, ubicada en **Toulouse**. Este dramático incidente fue seguido de la muerte del autor de los golpes. Ahora, la institución reclama cerca de **10,000 euros** a la familia de este hombre.
Jean-Pierre, de 77 años, padecía **Alzheimer severo**. Su hija comparte: “Lo colocamos en este lugar de cuidado porque el día a día se volvía imposible para mi madre. Esta decisión, tan difícil de tomar, hoy nos genera un profundo sentimiento de **culpa**”.
Jean-Pierre fue ingresado en una **unidad cerrada** dentro de la residencia Sainte-Monique, un entorno diseñado para ser adaptado y seguro. Sin embargo, después de un mes, un médico del establecimiento informó a la familia sobre el deterioro de su estado. “Comenzó a deambular por la unidad durante la noche y se mostraba cada vez más **agresivo**”, continúa su hija. El personal decidió entonces **reforzar** su tratamiento médico.
¿Por qué no reaccionaron los cuidadores?
Sin embargo, los medicamentos no fueron suficientes, y solo tres días después, en la noche del 27 de junio de 2024, este hombre agredió a su vecina de habitación, provocándole una muerte violenta. La policía describió la escena como una de **ultraviolencia**. “¿Cómo es posible que en una unidad de solo diez habitaciones los cuidadores no se dieran cuenta de lo que estaba sucediendo?”, se cuestiona con desilusión la familia.
La hija de la víctima también menciona que “este es un drama absoluto, especialmente para los seres queridos de la fallecida”. Esto fue seguido de consecuencias devastadoras. “El tratamiento de mi padre fue reforzado enormemente. Ya no tenía fuerzas para comer. Lamentablemente, falleció el 15 de noviembre de 2024”. Para su familia, este duelo es complicado y las acciones de la residencia Sainte-Monique no ayudan en nada.
Habitación bajo **sellos** y factura pendiente
Después de informar a la familia del ataque mortal, los diálogos entre la residencia y la familia se centraron no en la tragedia, sino en el costo de la **habitación** del residente. “Quisimos cancelar rápidamente el contrato, pero la dirección respondió que no era posible porque la habitación estaba bajo sellos”, explica la hija. Esta medida se tomó en el marco de la **investigación**, según el abogado de la familia, Me Louis Thevenot, quien califica las demandas de la residencia como “indecentes”.
Desde la perspectiva de la residencia Sainte-Monique y el ANRAS, propietario del lugar, “nos reclaman cerca de 10,000 euros. Estoy recibiendo una avalancha de mensajes, citaciones y amenazas de embargo. Este acoso financiero es odioso e injusto. En lugar de pedir más dinero, deberían cuestionarse sobre lo que realmente ocurrió”, concluye la hija, visiblemente enojada.
Agrega también: “Cuando aceptan a personas con patologías neurodegenerativas, tienen una **responsabilidad** moral y legal: garantizar su seguridad. Lamentablemente, eso no ha sucedido. Al no cumplir con esta misión esencial, se está erosionando la confianza en todo un sistema”.
Apoyo a la persona y… contrato
El ANRAS, propietario de la residencia Sainte-Monique, ha respondido, subrayando a través de su directora, Véronique Frugier, “nuestro compromiso diario en el acompañamiento de las personas y el respeto a su dignidad” como una **asociación sin ánimo de lucro**. También añadió que existe un “contrato de estancia” con la familia que estipula que la habitación seguirá siendo facturable mientras no se libere, incluyendo el caso de que se hayan colocado **sellos**.
<p>Frugier también menciona que han intentado mantener el diálogo con la familia después del trágico evento y lamenta que la familia haya decidido romperlo rápidamente. En conclusión, se menciona que hay en curso una discusión entre la entidad de gestión y el abogado de la familia sobre una suma de **6,287 euros**, que nunca ha dejado de considerar la posibilidad de **mediación**.</p>
</div>El caso en cuestión plantea serias interrogantes sobre la seguridad y la responsabilidad en residencias para personas mayores que sufren de enfermedades degenerativas. La familia no solo sufre el dolor de la pérdida, sino que ahora se enfrenta a una lucha administrativa y emocional que complica aún más su angustia. Es esencial reflexionar sobre cómo mejorar la atención en estos lugares y reforzar los protocolos de seguridad para evitar que incidentes tan trágicos se repitan en el futuro.




