
La amistad y la belote marcan las tardes de Antoine Llanas, de 104 años. Rodeado de amigos, encarna la resiliencia y la convivencia. A pesar de los retos de la vida, disfruta cada instante.
Un Tarde de Amistad
Cada miércoles, cuatro amigos se reúnen en la casa de Antoine Llanas, un lugar donde el tiempo parece detenerse. Con un total de 363 años de vida compartida, Antoine, Yvan Pociello (96 años), Bruno Guasconi (85 años) y Gérard Pornin (78 años) no solo son amigos, sino una familia unida por la historia y el ocio. “¡Es Yvan el más afortunado!”, bromea Antoine mientras las cartas se reparten en el desgastado tapete de juego. Sin apuestas ni preocupaciones, solo el placer de la compañía en cada partida de belote.
Una Amistad Forjada por el Tiempo
Desde hace más de una década, estos cuatro hombres han mantenido su tradición semanal. Aunque antes se dedicaban a jugar a la pétanque, actualmente el belote se ha convertido en su pasatiempo favorito. “Nos conocemos de toda la vida; somos vecinos y amigos”, comparte Antoine. Durante las partidas, las conversaciones serias quedan de lado; la concentración predomina para memorizar cartas y contar puntos. “Yo podría jugar más tiempo, pero los demás se cansan antes”, agrega, divertido.
El reciente cumpleaños de Antoine, que celebró sus 104 años acompañado de familia y amigos, fue otra oportunidad para rendir homenaje a una vida repleta de experiencias.
El Viaje de Antoine Llanas
Nacido el 18 de enero de 1922 en Boudou, Antoine es hijo de inmigrantes españoles. Desde los siete años, trabajó junto a sus padres en la agricultura, destacándose como un versátil cultivador. Conocido como el “rey del tomate”, popularizó las grandes tomates sin semillas en las ferias de Agen. Su incansable trabajo comenzaba a las 4 de la mañana, y a menudo se extendía hasta bien entrada la noche.
Vida de Desafíos y Triunfos
A lo largo de su vida, Antoine ha enfrentado múltiples desafíos; fue requisado durante dos años en Alemania durante la guerra y perdió a su esposa en 2001. Sin embargo, ha sido un pilar en su comunidad, sirviendo como concejal durante 19 años y operando su vehículo hasta los 94. A pesar de vivir solo, se mantiene autónomo, cuidando su salud con una buena constitución y un humor contagioso. “El médico vino esta mañana; todo está perfecto, incluso mi tensión”, afirma orgulloso.
Días Llenos de Actividad
Diariamente, Antoine recibe la visita de enfermeras y se jacta de tener comidas compartidas con sus dos hijas, Danielle y Martine, quienes lo visitan a menudo. Aunque se ayuda de un andador, su espíritu activo lo impulsa a salir cuando el clima lo permite, mientras que los días más tranquilos los dedica a jugar belote, resolver sopas de letras o ver televisión. “La mente es lo más importante”, asegura, leyendo el periódico sin gafas a pesar del desgaste en su visión.
Una Visión Crítica y Optimista
Antoine observa los cambios en su comunidad con una mezcla de nostalgia y crítica. “Antes había más vida y comercios; la televisión ha cambiado todo; la gente solía salir más y ayudarse mutuamente”, reflexiona. Sin embargo, mantiene una actitud optimista. Al concluir su partida de belote, pide un tentempié con galletas y un vino local, satisfecho con la jornada.
A través de su vida y amistad, Antoine Llanas ofrece una lección simple pero profunda: disfrutar cada momento. A sus 104 años, no solo es el mayor de su comunidad, sino un símbolo de resiliencia, convivencia y amor por la vida.



