
Una celebración inusual en París para Emily Harrop
Era poco después de las 12:30 cuando la fanfarria «La Bande à Paname» comenzó a tocar en la tienda Millet del VIe arrondissement de París. Con tambores, trompetas y el coro pegajoso de la canción «Dans les yeux d’Émilie», la emoción creció rápidamente. Este ambiente festivo convirtió la tienda en una auténtica fan-zone para apoyar a Emily Harrop, la sextuple campeona del mundo y favorita para el oro en esquí alpinismo en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina.
Una experiencia única en la fan-zone
En el centro de la boutique se había instalado una pantalla para seguir la competencia. Todo estaba dispuesto con un buffet que incluía tropéziennes, canapés y bebidas, esperando a que los aficionados disfrutaran del espectáculo entre la semifinal y la final. Raphaël, uno de los organizadores, expresó: «La idea era reunir a los apasionados del esquí, la montaña y los Juegos de invierno para vivir algo único».
Con la energía de la afición
A cientos de kilómetros de París, Emily se lanzaba en su semifinal en las pendientes del Stelvio, donde se clasificó sin problemas para la final olímpica. En la fan-zone, los aplausos y los vítores resonaban al ritmo de la música, mientras pancartas gigantes con la imagen de Harrop eran levantadas por los entusiastas.
Durante esta semifinal, el público fue introducido al formato sprint del esquí alpinismo. Emily, equipada con pieles de foca bajo sus esquís, ascendía con gracia antes de descender por un complicado zigzag, ganando terreno con cada movimiento. Muchos espectadores, entre ellos estudiantes del club de esquí Paris-Dauphine y de la ESCP Business School, descubrieron esta intensa disciplina por primera vez.
Descubrimientos y sorpresas en la afición
Las reacciones del público variaban entre la sorpresa y la fascinación. «No esperaba que fuera tan intenso, parece una mezcla de esquí y atletismo», comentaba Antoine, un estudiante de la ESCP. Esta iniciativa, inspirada en las fan-zones de París 2024, superó las expectativas; 70 personas se inscribieron para el evento, lo que dejó a Raphaël gratamente sorprendido.
Más allá del rendimiento deportivo
El objetivo de este encuentro iba más allá de celebrar una actuación deportiva. «Queremos que se hable de esta nueva disciplina y de esta atleta, así como contar la historia de una marca centenaria que ha apoyado a aventureros y deportistas de montaña durante un siglo», manifestó Raphaël.
El gran final y la medalla de plata
Mientras la final se desarrollaba, la fan-zone se convirtió en un hervidero de emociones, todos juntos animando a Emily hasta la línea de meta. Finalmente, obtuvo la medalla de plata. Aunque hubo una ligera decepción por no haber logrado el oro, los ánimos no decayeron y la fanfarria volvió a entonar «Dans les yeux d’Émilie», animando a los presentes y cubriendo los suspiros de desilusión.
La jornada no solo fue un momento para celebrar el logro de Harrop, sino también para experimentar la comunidad y la pasión que evoca el esquí alpinismo. En un viaje inesperado, el evento demostró ser una experiencia inolvidable para todos los asistentes en París.



