
La CGT acusa al director del CHIVA de intento de intimidación hacia dos representantes sindicales. El director del establecimiento niega haber cometido tales actos.
Contexto de Tensión en el CHIVA
En el Centro Hospitalario Intercomunal de las Vallées de Ariège (CHIVA), la atmósfera se ha vuelto tensa con la reciente acusación de la CGT. Esta organización sindical ha denunciado públicamente que dos de sus representantes sufrieron un intento de intimidación por parte del director del hospital, Edouard Douhéret.
En una de las paredes, se pueden ver carteles que exigen respeto por las representantes sindicales, resaltando la seriedad de las afirmaciones. “¡No toquen a nuestras representantes sindicales! El desprecio no nos hará callar”, se puede leer en dichas pancartas.
Respuesta del Director: Desmentido Total
Edouard Douhéret, el director del CHIVA, ha respondido contundentemente a las acusaciones, declarando que “no hay ninguna represión sindical en el CHIVA”. Asegura que las dos representantes recibieron un recordatorio sobre su comportamiento en el contexto de su apoyo a empleados que luego fueron colocados en baja médica.
Esto ha generado un clima de desconfianza, donde las acusaciones de la CGT planean como una sombra sobre la gestión del hospital.
Deber de Ejemplaridad en el Diálogo Social
En declaraciones a los medios, Douhéret subrayó que todos los involucrados en el diálogo social, incluidos los representantes del personal, tienen un “deber de ejemplaridad”. Según él, es crucial mantener un trato respetuoso en todas las interacciones dentro de la institución.
El director expresó: “Hoy he hecho esto con dos representantes sindicales, pero podría hacerlo con otros agentes si sus actitudes no son respetuosas”. Esto sugiere una postura firme ante lo que él considera un comportamiento inadecuado, independientemente del rol de cada uno.
CGT: Miedo y Amenazas
Por otro lado, la CGT continúa con sus acusaciones de intento de intimidación. La organización enfatiza que, aunque hasta ahora no se ha impuesto ninguna sanción a las representantes, la situación es incierta y las amenazas persistentes son preocupantes. “No sabemos qué va a pasar. Estas son amenazas que flotan sobre nuestras representantes; quieren asustarnos y hacernos callar porque nuestras voces incomodan”, advierten.
El conflicto entre la dirección del CHIVA y las representantes sindicales pone de relieve no solo la difícil situación laboral dentro del ámbito hospitalario, sino también la necesidad urgente de un diálogo constructivo que permita abordar de manera efectiva las demandas y preocupaciones de los trabajadores.



