
La **marcha de las farmacias** en Francia ha reunido a un impresionante 98% de las oficinas, un porcentaje raramente alcanzado en la historia de la profesión. Especialmente en regiones como el **Gers**, las **cierres** y la **disminución de márgenes** están preocupando a los profesionales del sector. La inseguridad sobre el **futuro del acceso a servicios médicos** en áreas rurales es más evidente que nunca.
El jueves 18 de septiembre, cerca de **1,500 personas** marcharon en **Auch**, convocadas por los sindicatos. Esta significativa jornada de movilización fue la primera del nuevo curso, destinada a expresar el rechazo al plan de **presupuesto** del antiguo Primer Ministro **François Bayrou**. Censurado, Bayrou fue sustituido por su sucesor **Sébastien Lecornu**.
El 18 de septiembre, entre los muchos sectores descontentos, estaba una profesión que no es, ni de lejos, la más acostumbrada a este tipo de **protestas**. Las **farmacias francesas** también decidieron cerrar, con un **98%** de las oficinas en huelga, un movimiento de magnitud raramente visto en este ámbito.
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En el Gers, la **movilización** fue igualmente fuerte. En **Mirande**, el farmacéutico **Denis Cassaing**, miembro de la federación de farmacéuticos del Gers, resume las razones de esta **indignación** y advierte sobre los riesgos que enfrenta el **sistema de farmacias** en áreas rurales.
Un decreto que altera el equilibrio económico
El detonante del movimiento fue un **decreto firmado** el 4 de agosto por el antiguo gobierno de Bayrou. Este decreto reduce gradualmente las remisiones que los laboratorios de medicamentos genéricos pueden otorgar a las farmacias: **40%** antes, **30%** ahora, y, a partir de 2027, **20%**. Para los farmacéuticos, la lógica es clara. “Concretamente, estamos comprando medicamentos más caros, mientras que sus precios de venta siguen cayendo”, explica Denis Cassaing.
“Es un doble golpe. Nuestros márgenes se están **desplomando** y, de facto, se trata de un **traspaso de ingresos** de las farmacias a los laboratorios”. Esta decisión ha sido percibida como un **ataque**. “El Ministerio de Salud no estaba de acuerdo, la **Seguridad Social** tampoco, y por supuesto los farmacéuticos se opusieron. Es un regalo para los laboratorios farmacéuticos, y lo hemos sentido como algo muy agresivo”, subraya Cassaing.
Cierres en serie en los territorios
El problema va más allá de la cuestión **económica**. Desde hace varios años, el sector ha enfrentado **reducciones** regulares en el precio de los medicamentos, lo que ha llevado a una rentabilidad cada vez más frágil, especialmente en áreas rurales. Las cifras son alarmantes: **174 farmacias** han cerrado en Francia desde el inicio del año, de las cuales **25** eran las únicas en su localidad. “En estos territorios, los habitantes a veces deben recorrer **20 kilómetros** para acceder a una farmacia”, señala Cassaing.
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Una tendencia que también afecta al Gers. “Cuando empecé a trabajar hace **veinte años**, había **82 farmacias**. Hoy solo quedan **59**”, señala Cassaing.
“Las pequeñas comunidades son las primeras afectadas. Y con este tipo de medidas, la situación solo puede empeorar”. Esto es aún más preocupante, ya que los farmacéuticos desempeñan un papel cada vez más amplio en el sistema de salud. Además de expedir medicamentos, realizan **vacunaciones**, pruebas de **anginas** y **cistitis**, y llevan a cabo cada vez más actos que compensan la **falta de médicos**.
En Mirande, su farmacia emplea **ocho trabajadores** además de él, ofreciendo servicios **seis días a la semana** y turnos nocturnos. “Si las márgenes continúan cayendo, esto inevitablemente llevará a **reducciones de horario**, **despidos**, o incluso **cierres**”, advierte.
¿Y ahora qué? Los sindicatos demandan la **retirada** del decreto del 4 de agosto. La decisión está ahora en manos del nuevo Primer Ministro. “Hemos mostrado nuestro descontento. Ahora, esperamos un **gesto político**”, concluye el farmacéutico.


