
A un interno se le permite atender un parto bajo mi atenta mirada, para él es la primera vez. Está muy nervioso. Realiza todos los encargos meticulosamente. Durante el planchado le pregunto si quiere agarrar una toallita fría para ponérsela en la cabeza (rojo brillante) de la parturienta. Lo hace con dedicación. El paño está muy húmedo, así que le pido que lo escurra. Entonces sucede: justo encima de la cabeza de la mujer que da a luz, la becaria extremadamente concentrada saca la toallita.
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Una versión de este artículo también apareció en el periódico del 18 de enero de 2023.
