Una foto de una mujer embarazada que huía de un hospital de maternidad bombardeado se convirtió en una de las imágenes más icónicas de la guerra en Ucrania. Pero la maquinaria de propaganda rusa hizo parecer que la instantánea fue un montaje, convirtiendo a Marianna Vishegirskaya, sin darse cuenta, en el blanco de una campaña de odio. La ucraniana cuenta su historia a la ‘BBC’.
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