
Muchos Urkers sufren los fuertes fuegos artificiales que se lanzan en el pueblo. Es motivo para que el municipio y la policía realicen controles en un intento de interceptar un cargamento ilegal. “Los mayores tienen miedo, los niños también, las personas en duelo lo padecen y las personas con discapacidad intelectual no saben lo que está pasando”.



