Florent Ladeyn: Un Chef en el LaM de Lille
En el corazón del Lille Métropole Musée d’art moderne, d’art contemporain et d’art brut (LaM), el chef ch’ti Florent Ladeyn ha tomado las riendas de la cocina, creando una experiencia culinaria singular. El museo, situado junto al tranquilo parque del Héron en Villeneuve-d’Ascq, se ha transformado tras un año y medio de renovación, reabriendo sus puertas el 20 de febrero de 2026. Con la exposición «Kandinsky face aux images» atrayendo a un público diverso, el LaM busca convertirse en un lugar de encuentro.
Un Espacio Acogedor y Accesible
La responsable de la colección de arte contemporáneo, Marie-Amélie Senot, destaca que el objetivo es que los visitantes se sientan como en casa. Con entrada gratuita para menores de 26 años y acceso libre los viernes por la tarde para mayores de 65, el LaM se convierte en un espacio donde disfrutar del arte y la gastronomía sin barreras.
Durante la renovación, los interiores del museo se rediseñaron para conectar los 11,000 m² del edificio con los 2.3 hectáreas de jardín que alberga esculturas. Este enfoque busca establecer un ambiente cálido, un verdadero «lugar de vida» más allá de las simples exposiciones.
La Oferta Culinaria del LaM
En este contexto, nace el restaurante Pigments, donde el chef Florent Ladeyn, acompañado por Arkadiusz Wilamowski, deleita a los comensales. Con precios que comienzan en 29 euros para el menú del mediodía, el Pigments ha logrado atraer a un gran número de visitantes. Ladeyn es consciente de las dificultades que otros chefs han enfrentado al abrir restaurantes en museos, un fenómeno que a menudo resulta desafiante debido a la sacralidad que se asocia con estos espacios culturales.
Un Lugar de Encuentro Cultural
Al participar en la licitación para crear este restaurante, Ladeyn compartió su admiración por el arquitecto Roland Simounet, destacando su visión de crear un «lugar de vida» en el museo. Trabajando en conjunto con el nuevo director, Sébastien Faucon, buscan invitar a la gente a disfrutar de un café y romper las barreras que muchas veces existen entre el público y la cultura.
El chef utiliza un enfoque humorístico para desdramatizar la experiencia, recordando que, aunque está en un restaurante, la verdadera razón para construir un museo es la apreciación del arte. Su filosofía se ve reflejada en una oferta gastronómica que prioriza ingredientes frescos y locales: verduras de agricultores, carne de productores locales y pescado directo de los pescadores.
Creatividad en Cada Plato
Ladeyn se muestra entusiasta al presentar sus platos, que están repletos de frescura y creatividad. Entre las especialidades destacan el carpaccio de remolacha y gnocchis de patata con cuatro tipos de quesos locales. La influencia del arte en su cocina es evidente, creando presentaciones que recuerdan ciertas obras, como un amuse-bouche inspirado en el famoso cuadro «Horizontales» de Kandinsky, utilizando una paleta de colores vibrantes.
Sin embargo, el chef se mantiene cauto y profesional, afirmando que quiere evitar que su restaurante se convierta en una mera experiencia inmersiva, priorizando el sabor y la calidad de los ingredientes por encima de la estética.
Conclusión: Un Viaje Gastronómico y Artístico
En resumen, la llegada de Florent Ladeyn al LaM de Lille marca un nuevo capítulo para la gastronomía en museos, donde la comida se convierte en una extensión del arte. No solo ofrece una propuesta culinaria accesible y de calidad, sino que crea un entorno estimulante que fomenta la interacción y el disfrute del arte. Un ejemplo perfecto de cómo la cultura y la gastronomía pueden unirse para enriquecer nuestras vidas.

