
También hay una traición, como una hija de una familia escondida. Y Courage, que sorprende a Truus cuando transporta armas en bicicleta para la resistencia o trae ropa civil a los paracaidistas franceses en Appelscha. Ella dice al respecto: “Ya no era niño. Me hice grande. Ya no quería ser la niña que solo esperaba”.
El mayor golpe llega cuando su madre es arrestada en la calle en Amsterdam, cuando quiere obtener dinero que se colocó con un notario. Dinero necesario para poder pagar un escondite. “Dije: no vayas, voy a trabajar duro aquí”, dice Truus. Y va mal. Su madre es deportada a Auschwitz, donde sobrevive a los experimentos médicos, pero regresa mucho. “Solo de sus ojos vi que era mi madre”.
Después de la guerra, Truus y su hermano regresan a Hoogeveen. Un nuevo shock espera allí: su casa ha sido tomada, sus cosas divididas entre los vecinos. “¿Cómo puedes hacer esto?“ Truus grita. Guido Abuys: “Esto sucedió con más frecuencia. Las personas que regresaron después de esconderse o acamparon que no quedaba nada de su antigua vida”.
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