
Cuando los habitantes del municipio valón de Quiévrain miraron el martes por la ventana, por un momento sintieron como si estuvieran metido en un videojuego. La policía persiguió con todas sus fuerzas un Alfa Romeo negro. En él se encontraban sospechosos que presuntamente cometieron un robo, pero intentaron escapar a toda costa de todas las combis que los perseguían. Conducían a gran velocidad por las calles y chocaron contra varios coches.
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