
El piso del antiguo hospital está lleno de fragmentos de vidrio, folletos arrugados y más basura. Foto: Duncan Whiting
Un viento frío y cortante pasa por el inmenso antiguo hospital Sint Lucas en Winschoten cuando la alcaldesa Cora-Yfke Sikkema y los concejales de Oldambt se reúnen en una de las entradas.
