
Los ojos del diablo sobre Jonathan David reabren un libro de cuentos en la casa rossoneri. Porque el de Lille es un eje de mercado siempre vivo, como se vio el verano pasado. Precisamente gracias a la gran atención prestada a Pierre Mauroy, el Milán decidió, por ejemplo, confiar el banquillo a Paulo Fonseca. Un técnico que vivió dos temporadas muy positivas con los franceses. ¿Y en el pasado? Desde el asunto Leao hasta los planos matizados, no faltaron tramas.
