
Buenos Aires, junio de 1979, los rossoneri están de gira sin Liedholm que está a punto de partir a la Roma. El diablo está en manos de Álvaro Gasparini, quien una mañana mientras camina frente al hotel siente un dolor terrible…
Álvaro Gasparini camina frente al hotel Continental cuando siente una punzada en el pecho. De repente, muy fuerte. Se desploma. En Buenos Aires son las 11 de la mañana y en ausencia de Nils Liedholm es el técnico del Milan. Es el 5 de junio de 1979, día 18 de la gira de los rossoneri por Sudamérica. Con dificultad, a pesar de estar a unas decenas de metros, Gasparini regresa al hotel. En el pasillo se encuentra con el Doctor Giovanni Battista Monti y con voz débil le dice: “Siento un dolor muy fuerte”, luego se inclina hacia adelante, lleva la mano a la altura del corazón, su rostro es una máscara de sufrimiento.

