La **última gira** de Michel Polnareff ha estado rodeada de gran expectación, generando un fenómeno que seguramente quedará en la historia de la música francesa. Este sábado, 30 de septiembre, el legendario cantante de 80 años se presentó en la **Accor Arena** de París, en un concierto que forma parte de su nueva gira que comenzó en Londres en abril. A pesar de su longevidad artística, sus seguidores, conocidos como **”moussaillons”**, todavía lo aclaman con fervor.
Sin embargo, la pregunta flotaba en el aire: ¿podría Polnareff estar a la altura de las expectativas? Su anterior gira fue un recordatorio de que *el tiempo no perdona*, y su primer concierto en Niza dejó mucho que desear…
Un nuevo capítulo musical
El **nuevo álbum** de Polnareff, titulado **”Un temps pour elles”**, fue lanzado el 25 de abril y actualmente se encuentra en el puesto 86 de las listas de ventas. A pesar de que muchos de sus más fervientes seguidores asistieron al concierto, la **Accor Arena** no se llenó completamente. Las grandes **bárcenas negras** cubrían las gradas altas, y los asientos en la pista tampoco estaban totalmente ocupados, a pesar de que se anunciaron 18,000 asientos disponibles para el evento. La atmósfera en el recinto no era la esperada, sin tiendas oficiales y con un público algo desangelado.
Un espectáculo vibrante
En un momento clave de la noche, a las 20:48, Polnareff hizo su aparición en el escenario, acompañado de **nueve músicos**. Vestía su habitual **blouson y chapeau de cow-boy argentés**. Aunque su voz sonó temblorosa y algunas notas se escapaban, su carisma seguía intacto. “Bonsoir Paris, bienvenue à ma derrière tournée et pas ma dernière tournée”, pronunció con una sonrisa detrás de su piano de cola negro.
Una tras otra, las canciones fueron saliendo: “Tam Tam”, “La Poupée Qui Fait Non”, y muchos más himnos que hicieron vibrar a sus seguidores. El público, a pesar de la edad del artista, se entregó y cantó junto a él, agitando los brazos al ritmo de las letras conocidas.
El amor de sus fans
Durante el espectáculo, muchos fans lo vitoreaban: “Michel, Michel”. Sin embargo, se notaba que su energía no era la misma de antaño. Una fan llamada Sophie comentó: “Él está cansado, no toca mucho, pero con sus 80 años, ¿quién puede pedir más?”. A pesar de esto, la conexión con el público seguía siendo palpable, y las risas que provocaba lo mantenían en el corazón de sus seguidores.
A las 21:34, el tiempo pareció detenerse mientras Polnareff ofrecía una interpretación a cappella de “Lettre à France”. Este momento conmovedor resonó en todos los presentes, recordándoles la magia de su voz y la importancia del tema que evoca nostalgia.
A lo largo de la noche, el artista se mostró autocrítico, incluso bromeando sobre las críticas que ha recibido por no utilizar su mano izquierda al piano. “Al principio pensé que se referían a algo sexual”, dijo entre risas, desatando la complicidad con el público.
Un final emblemático
Después de una serie de canciones clásicas, como “On Ira Tous Au Paradis” y “Goodbye Marylou”, el artista animó a la audiencia a participar, proyectando las letras en pantallas grandes. Sin embargo, algunos asistentes ya se retiraban mientras él cerraba la velada. En un emotivo cierre, repitió “Lettre à France”, cambiando la letra para expresar: “aún si no lo digo, pienso en ustedes todo bajo… Merci Paris!”
A medida que las luces se apagaban y el telón caía, Polnareff dejó claro que, aunque su actuación estaba llegando a su fin, su legado perdurará siempre en el corazón de sus fans. La señal que decía “la dernière” quedó grabada en las memorias de todos los asistentes, marcando un nuevo capítulo en la historia del artista y el amor que continúa recibiendo de su público.
