Menos de 24 horas para encontrar un **receptor**: los empleados del metalúrgico **Novasco** marcharon el jueves en Hagondange, **Mosela**, donde 450 empleos están en riesgo, un año después de un intento de salvamento fallido.
Alrededor de 700 personas, según la policía y los organizadores, probablemente unos mil según el medio local, se manifestaron desde la fábrica hasta el ayuntamiento, gritando: **“No, no, no a la clausura, el Estado debe garantizar el mantenimiento de los empleos.”**
La antigua **Ascometal**, que produce aceros especiales para la industria del automóvil y del sector energético desde la década de 1980, ha sido *declarada en suspensión de pagos* a mediados de agosto, por cuarta vez desde 2014. Esto ocurre apenas un año después de su **adquisición** por el fondo británico **Greybull Capital**.
“Este es mi cuarto procedimiento de quiebra. Existe frustración, pero también hay mucha fatiga y confusión”, comentó **Nicolas Haettinger**, un trabajador de 45 años con 20 años de experiencia. “Una empresa como la nuestra no debería ser puesta en la cuerda floja a merced de maniobras financieras”.
Ningún receptor se ha manifestado
La concentración en Hagondange, donde la empresa tiene un **sitio** crucial con 450 empleados, se lleva a cabo justo antes de la fecha establecida por el tribunal para que los posibles receptores presenten sus ofertas.
“Por el momento, no hay receptor para Novasco en Hagondange, queremos más tiempo para que se pueda encontrar una solución”, dijo **Yann Amadoro**, secretario de la **CGT** del comité social y económico (CSE).
“Hoy es Novasco, mañana será ArcelorMittal”
El tribunal tomará una decisión el 25 de septiembre sobre el futuro de la empresa y sus aproximadamente **740 empleados** en total, distribuidos entre su acería eléctrica en Mosela y tres otros sitios en **Custines**, **Saint-Étienne** y **Leffrinckoucke** (cerca de Dunkerque, en el norte).
La alcaldesa de la ciudad, **Valérie Romilly**, participa en la manifestación para apoyar un sitio “que ha existido durante más de 100 años”. “Creo que es lamentable que no sea uno de los puntos esenciales de nuestro gobierno mantener la **soberanía siderúrgica**, especialmente ahora que se habla de reindustrialización. Hoy es Novasco, mañana será ArcelorMittal.”
Novasco fue adquirida en julio de 2024 por **Greybull Capital**, una operación de salvamento respaldada por el Estado que prometió inyectar 85 millones de euros, mientras que el fondo británico se comprometió a invertir otros 90 millones de euros.
Greybull ha invertido poco
Sin embargo, si bien el Estado ha cumplido mayormente sus compromisos, Greybull solo ha aportado 1.5 millones de euros, de acuerdo con **los sindicatos**, lo que ha llevado a la empresa al borde de la quiebra.
El sitio de Hagondange está especialmente en peligro según los sindicalistas, ya que el proyecto de Greybull para invertir en una “**línea de lingotes**”, destinada a producir lingotes para la fabricación de obuses y diversificar la actividad, no se ha concretado.
“Greybull claramente no ha estado a la altura, y después de un año estamos en esta situación, es indignante”, denuncia **Antoine Robert**, electricista de 31 años, junto a carteles que dicen “Greybull Bullshit” o “85 millones de dinero público para esto”.
LFI apoya una “**nacionalización temporal**”
La diputada **Aurélie Trouvé**, presidenta de la **LFI** de la comisión de asuntos económicos, denuncia un “**masacre**” de la siderurgia francesa, defendiendo una fábrica “que ya está descarbonizada, que ya ha hecho la transición ecológica, que es la única fábrica que produce acero largo y fino para la industria del automóvil”.
“Lo que es seguro es que si el Estado no hace nada, no pasará nada. El gobierno podría anunciar una nacionalización temporal o buscar un receptor”, argumenta. “Sabemos que si esta fábrica cierra, muchos subcontratistas se verán afectados. Es un territorio que será devastado.”
Víctima del retroceso del **mercado automotriz**, Novasco también ha enfrentado infortunios tras un accidente que hirió a tres trabajadores en Hagondange el pasado noviembre, cuando cayó una bolsa de metal fundido, lo que provocó un cese de actividades de siete semanas.

