
Caminos embarrados, campos inundados y obstáculos opacos. Los participantes en el Wampex de Vledder no se lo pusieron fácil. Sin embargo, muchos desafiaron el frío glacial y llegaron a la meta exhaustos, pero aún entusiasmados.
Es cuestión de adivinar qué inspira a los cientos de temerarios, pero esta mañana se puede sacar una conclusión. Todos los miembros de los noventa equipos que se presentaron anoche son ambiciosos del tipo más robusto.
El Wampex es un recorrido (a pie) de aproximadamente 30 kilómetros, que requiere un promedio de 8 a 10 horas de esfuerzo. La carrera se realiza en equipos de 5 o 6 personas, a las que anoche se les permitió entrar al prado en diferentes momentos. Además de completar la distancia, en la oscuridad, había que cumplir una decena de tareas. Los participantes también llevarán consigo, entre otras cosas, una brújula, ropa resistente al agua y material de escritura.
El fotógrafo Kim Stellingwerf se levantó antes del amanecer y se dirigió al Vledder Aa. Allí los deportistas tuvieron que superar su último obstáculo. El puente indio produjo numerosos rostros: desde la concentración suprema hasta las sonrisas de pared a pared.
