
El médico saudita de 50 años arrestado por el presunto ataque en Magdeburgo vive como refugiado político en Alemania desde 2006. Las autoridades no lo conocían como islamista. Al contrario: el hombre se describió con orgullo en 2019 como el “crítico del Islam más agresivo de la historia”. En los últimos años, sin embargo, el activista ex musulmán y ateo parece estar cada vez más fascinado por las teorías de la conspiración.
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